La última de las batallas. 13 de agosto de 1521.

5 08 2021

Los aztecas estaban cerca de llegar al día 1 serpiente del año 3-casa, en el calendario de los recién llegados sería la madrugada del martes 13 de agosto de 1521. Desde que llegó el Sr. Hernán Cortés y se saludó con Moctezuma Xocoyotzin se veía que venían tiempos difíciles, tiempos de guerra.

El encuentro de Cortés con Moctezuma, 8 de noviembre de 1519, día 8-viento

La mala noticia de la matanza de Cholula ocurrida a mediados de octubre de 1519 era un mal presagio para los aztecas. Durante el encuentro de Cortés con Moctezuma el 8 de noviembre de 1519, día 8 viento en el cómputo azteca, la situación era muy clara, los españoles venían por todo y principalmente por el metal amarillo, el oro.

La matanza de Cholula

Nunca se sabrá si Moctezuma escondía un gran tesoro, pero esa idea, que pululaba en las mentes de los españoles, hizo que después de muerto el monarca se fueran sobre su sucesor: Cuauhtémoc. Los españoles lo llevaron de aquí para allá para que les dijera en donde estaba el mentado tesoro pero nada de él se supo y Cuauhtémoc murió atormentado por sus captores años después de la última batalla.

El tormento de Cuauhtémoc pintado por Siqueiros.

Los aztecas eran eminentemente muy supersticiosos y a pesar de que manejaban muy bien los ciclos de los astros en términos astronómicos también les daban significados astrológicos a sus movimientos y creían en sus influjos sobre los seres humanos, los días con sus signos durante el nacimiento tenían atributos benignos y malignos. Ellos creían que si nacías en tal o cual signo de su veintena de días serías de tal o cual manera de ser. Ellos creían que podían adivinar tu destino y por eso a su calendario también se le llamaba el libro de los destinos, el tonalpohualli, que literalmente significa el libro de los días.

El tonalpohualli, el libro de los días, calendario sagrado de los antiguos mexicanos.

Cuando Hernán Cortés llegó a estas tierras los mexicas pensaron que su deidad principal y héroe cultural había regresado. Habían visto en el cielo algunos fenómenos celestes que para ellos presagiaban algo no muy alentador. En algunos relatos del siglo XVI se lee que se había visto un cometa y eso no presagiaba nada bueno.

Más antiguamente se creía que si no realizaban bien el ritual del fuego nuevo unos seres caídos del cielo llamados tzitzime castigarían a los seres humanos. Al parecer nunca sucedió eso pero así lo creían.

Los nombres de los días y los nombres de los años tenían fuertes significados y fue así que el año en el que llegaron los europeos con sus naves a tierra firme,  caía el año ce acatl, uno-caña, el mismo año del nombre esotérico de Quetzalcóatl Ce Acatl, Topiltzin. El Quetzalcóatl que abandonó a los toltecas en un año Ce acatl y que dijo que regresaría. ¿Habría regresado el Quetzalcóatl de aquella época a vengarse de los malos comportamientos de su pueblo que no quería dejar la práctica de los sacrificios humanos? El Quetzalcoatl de aquella época le había dicho a su pueblo que era mejor sacrificar mariposas.

Los aztecas al parecer creyeron que había regresado aquella deidad y confundidos llevaron a Cortés a su templo y ahí le mostraron sus riquezas que había dejado. Inmediatamente el oro brillo a los ojos de los españoles, el oro que tanto adoraba también Quetzalcoatl.

Quetzalcóatl, el héroe cultural de América

Demasiado tarde se dieron cuenta que el Dios esperado no era aquel. Se dice que Moctezuma fue apedreado por su propio pueblo por mostrar cobardía ante los recién llegados y no mostrar resistencia alguna. El caso es que murió y le sucedió Cuauhtémoc, el hijo de Ahuizotl. El último emperador azteca fue torturado hasta la muerte para que dijera en donde estaba el tesoro de Moctezuma.

Pero años antes de la muerte de Cuauhtémoc los aztecas dieron la batalla al ejército extraño, sería la última de las batallas debía darse en una fecha cuyo final estuviera enmarcada por un significado esotérico, astrológico: en la madrugada del 13 de agosto de 1521, día uno serpiente para que al otro día amanecieran con el día dos muerte. Probablemente los aztecas pensaron que el día muerte era para los españoles pero no fue así. La historia ya la sabemos y está contada de en muchas partes en textos antiguos del siglo XVI.

En este breve ensayo les contaré que ocurrió ese 13 de agosto de 1521 en términos astronómicos y porque los aztecas le apostaron mucho a ese día para dar la última de sus batallas.

El ciclo de Venus en medio de la batalla entre los mexicas y las tropas de Hernán Cortés.

El Planeta Venus fue muy venerado por los pueblos mesoamericanos desde hacía varios milenios, desde el origen del calendario. Lo representaba Quetzalcóatl, el héroe cultural de América. Todos los pueblos antiguos mesoamericanos sabían que este planeta tenía un ciclo de 584 días en los que aparecía, desaparecía y volvía a parecer por el mismo horizonte, ya fuera el oriental o el occidental.

Venus al amanecer días después de una conjunción inferior.

También Venus entre los aztecas era representado por una deidad llamada Tlahizcalpantecuhtli que del náhuatl se traduce como el señor de la casa de la luz y que bien puede ser traducido como el señor de la región del amanecer. Esta deidad tenía atributos asociados a la guerra y se le dibujaba en los códices como un personaje con el rostro de la muerte ataviado con sus instrumentos de combate.

Tlahuizcalpantecuhtli, deidad de la guerra asociada a Venus,

Para el 5 de agosto del año de 1521 Venus debía haber estado en una conjunción inferior. Las posiciones de los astros serían estas: Sol-Venus-Tierra.

Había transcurrido un ciclo de 584 días, de otra conjunción inferior, contados a partir del final de diciembre del año de 1519, el año en el que Moctezuma se encontrara frente a frente con Hernán Cortés y para acabarla de “amolar” el año 1-carrizo, que como se dijo anteriormente era el nombre esotérico calendárico de Quetzalcóatl que se había despedido de los Toltecas en el año 999 d.C.

La última de las batallas pareciera ser una guerra programada bajo el marco de un ciclo sinódico de Venus. Una guerra anunciada como si fuese un encuentro pugilístico de gran envergadura. Dos grandes culturas se iban a enfrentar y esta confrontación estaría enmarcada por una interpretación astrológica en la que Venus en el firmamento sería el réferi de la contienda.  

El 5 de agosto de 1521 a Venus no fue posible mirarlo pues se encontraba a la misma altura en su salida por el oriente del Sol, lo que le llaman pomposamente los arqueoastrónomos, el orto Heliaco, la potente luz solar impide ver a este planeta brillar al mismo tiempo. Para poder mirar a Venus salir por el horizonte es necesario esperar aproximadamente 8 días de manera que esta “estrella” se miraría sin dificultad alguna para un observador terrestre al amanecer del 13 de agosto de 1521.

Durante los últimos minutos de la madrugada del 13 de agosto Venus debió haber sido posible mirarlo por algunos minutos, el Sol aun no “salía” y dejaría que en el firmamento oriental lo dejara brillar. Después el Sol, que ya estaba por salir, impediría que su brillo siguiera estando presente mucho tiempo más después del amanecer.

Venus apareció aquel día al amanecer en la transición de la madrugada del 13 de agosto al amanecer. Durante y antes del amanecer era el día 1-serpiente y al amanecer el día 2 muerte. Las fuentes del siglo XVI hablan de que la última batalla, la caída de México Tenochtitlan sucedió el día mexicano 1-serpiente.

La última de las batallas, 13 de agosto de 1521, día 1-serpiente hasta el amanecer, 2-muerte después del amanecer.

Tenochtitlan había caído después de haberla defendido los valerosos aztecas. Los dioses no habían estado de su lado y principalmente Tlahiuizcalpantecuhtli, la deidad de la guerra, el representante guerrero del planeta Venus, el señor de la región o la morada de la luz.

La caída de Tenochtitlan

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