El día de hoy 20 de marzo del 2026 a las 8:46 de la mañana en México comenzará el equinoccio de primavera localizado en el hemisferio norte. ¿Habrá tenido un significado especial este momento para los antiguos mexicanos? . La respuesta es un si categórico. Resulta que en una fecha como está pero en términos astronómicos sucedió un inicio de una rueda de 52 años (xiuhmolpilli), en un equinoccio de primavera y esa fecha correspondió al 13 de marzo (juliano) del año 1403. Fue un día 13 acatl. En ese día comenzó una serie de 365 días y a los 80 días de este suceso se daba el marcador del año 2-acatl, nombre del año. Algunas voces creen que la idea de festejar esta fecha en las pirámides y zonas arqueológicas de México es solo una moda que impulsó el conductor de televisión Raúl Velasco. El dato que les presento muestra que no hay tal moda y que si tuvo significado esta fecha en el remoto pasado. Saludos calendariómanos.
Equinoccio en Chichen Itza
Equinoccio en Teotihuacan
Esquema del año 1403, año del inicio de una rueda de 52 años llamada xiuhmolpilli.
El 27 de febrero del año anterior al año uno de la era cristiana comenzó el sol cosmogónico del nahui ollin. Aquel año fue un año bisiesto por lo tanto febrero tuvo 29 días. si contamos los días que hay desde esa fecha hasta el 3 de mayo y seguimos la secuencia del tonalpohualli asumiendo que el 27 de febrero de aquel año fue un día 13 acatl llegaremos a la fecha 1-lluvia o 1-Tlaloc para el 3 de mayo. Esta asociación de Tlaloc al 3 de mayo como el día sincrético de la cruz me da pie a postular que los antiguos mexicanos durante el proceso de evangelización llegaron a establecer las fechas claves con el calendario juliano y llegar a determinar en un viaje hacia el pasado la importancia de aquel día 1-lluvia o 1-Tlaloc. Esta fecha entre los mayas era muy importante ya que era la que daba inicio a su año de 365 días o haab.
Si nos situamos en los inicios de la era cristiana el 3 de mayo era en realidad el 30 de abril astronómico de nuestra actualidad. Es decir que lo que veían en el Sol y sus movimientos era lo que hoy en el siglo XXI viéramos en el 30 de abril. Es ahí cuando surge un mayor significado aquella fecha pues es cuando el Sol cenital pasa por la zona de Copán en Honduras, el sitio en donde la distancia temporal entre dos pasos cenitales es exactamente de 260 días, un tzolkin maya o un tonalpohualli. La página del códice que ilustra este breve ensayo es el esquema del tonalpohualli en forma de CRUZ cuadrifolia. Esa es la cruz prehispánica que se sincretizó con la cruz cristiana. La cruz cosmogónica de nuestros antiguos mexicanos.
A quienes les gusta el estudio de la arqueoastronomía les recomiendo la lectura y el estudio del libro titulado: «HISTORIA DE LA ASTRONOMÍA EN MÉXICO». editado por el antiguo CONACyT. El compilador de esta obra estuvo a cargo de Marco Arturo Moreno Corral. En el segundo capítulo la arqueóloga y arqueoastrónoma Lucrecia Maupomé escribe un ensayo acerca de la astronomía entre los mayas y los pueblos mesoamericanos. «Reseña de las evidencias de la actividad astronómica en la América Antigua»
El símbolo del eclipse entre los antiguos mayas, códice Dresde.
En este artículo la investigadora apunta de la existencia de un ciclo de 11960 días. Este ciclo corresponde al periodo que hay entre dos eclipse totales de Sol. Es un ciclo poco estudiado porque el que mas se conoce es el del ciclo de Saros de 18 años y once días.
El símbolo maya del eclipse, códice Dresde
El ciclo de 11960 día equivale a 46 veces 260 días, o sea el cumplimiento exacto de 46 series del tonalpohualli. Este detalle o coinc8idencia de un número exacto de series de 260 días sustenta aun mas que los antiguos mexicanos seguían una serie de días corridas sin detenerse de las combinaciones del tonalpohualli. 11960 día corresponde a 32 años mas tres cuartas pates de un año. La distancia que hay entre el eclipse del 11 de julio de 1991 y el de este 8 de abril de 2024 es de 11960 días. En el calendario tonalpohualli la misma fecha: 10 venado. Al ser 46 veces 260 día es lógico que se repita la mima fecha porque cada 260 día se repiten las mismas fechas en las combinaciones del tonalpohualli.
Si los antiguos mexicanos hubiesen llevado el día bisiesto el computo exacto se pierde, queda desarmonizado. Ya no serian 46 veces 260 días corrido con duración de 24 hrs cada día. En este pequeño ejercicio de análisis del tonalpohualli se demuestra que no es necesario el uso del bisiesto para llegar a determinar las fechas de eclipses futuros basados en el tonalpohualli y en este ciclo y otros mas. En las imágenes los símbolos del eclipse entre los mayas obtenidas del códice Dresde.
Representación de un eclipse de Sol, Códice Borgia.
Dentro de unas horas tendremos la suerte de observar un eclipse total de Sol que se podrá observar en el Norte de la República Mexicana, los EUA y Canadá. Este eclipse es una réplica de aquel que tuvo lugar en la franja que pasó por el Valle de México el 11 de julio de 1991.
Ruta del eclipse de Sol del 8 de abril del 2024
Si contamos los días desde ese 11 de julio de 1991 hasta el 8 de abril de este 2024 veremos que hay un total de 11960 días y esa cantidad de tiempo corresponde exactamente a 46 series del tonalpohualli. El dato es impresionante pues representa un número exacto de series del tonalpohualli: 46 de ellos. En las cuentas del tonalpohualli los dos eclipses por lo tanto tienen la misma combinación numérico- simbólica: 10 venado. Los días en el tonalpohualli se repiten cada 260 días. Este detalle es una prueba mas de que el calendario antiguo de México se computaba día a día en periodos de 24 horas exactas o de un amanecer a otro amanecer. De no hacerlo así se rompe la magia y el aspecto «sagrado» de la cuenta del tonalpohualli. Esto lo digo porque en la cuenta de los años no pudieron existir días alargados cada cuatro años como lo proponen algunos arqueólogos, o sea que nunca se computó el bisiesto y menos de esa manera entre los antiguos mexicanos.
Representación maya del eclipse. Códice Dresde
Todos sabemos que los eclipses de Sol se pueden repetir en momentos de lunas nuevas, esto quiere decir que si en el eclipse de 1991 hubo luna nueva, en el eclipse del 2024 la habrá de nuevo. Siendo así calculemos el número de lunas nuevas que hay entre estos dos eclipses y daremos que en 405 periodos de lunas nuevas habrá una réplica de un eclipse. Este ciclo difiere al famoso ciclo de Saros conocido desde la antigüedad por los pueblos del Mediterráneo y que equivale a un periodo de 223 lunas nuevas. Este eclipse del 2024 es también una réplica del eclipse del 29 de marzo del año del 2006 que se pudo observar desde Brasil hasta Mongolia pasando por África y Asia central. Corresponde a la serie de Saros tomando como referencia al 29 de marzo del 2006.
Ruta del eclipse del 29 de marzo del 2006
Pero aún hay mas, como decía mi tocayo, pues este eclipse que vamos a observar este 8 de abril del 2024 también es una réplica de otro que se dio el 2005 y sucedió justo el 8 de abril. Esta series de eclipse corresponde a ciclos exactos de 19 años, se suceden en un espacio de tiempo de 235 lunaciones.
Trayectoria del eclipse de Sol del 8 de abril del 2005
Con esta información no nos queda mas que disfrutar del eclipse de este 8 de abril y maravillarnos del conocimiento de la astronomía de los antiguos pueblos de todo el mundo. Y por último recuerden que cada que hay un eclipse de Sol hay dos eclipses de Luna que se suceden dos semanas antes y dos semanas después del eclipse de Sol.
Esquema del año de 1403, inicio de un fuego nuevo de 52 años.
En este esquema se demuestra que el 13 de marzo de 1403 inició un fuego nuevo justo en el equinoccio de primavera. El 13 de marzo de 1403 correspondería al 21 de marzo gregoriano.
Hoy 10 de enero del 2022 al amanecer estaremos en el día 10 conejo. Este día corresponde a la combinación numérico simbólica del marcador del año, combinación que le da al nombre del año. En el sistema juliano gregoriano el año es nombrado por la serie continua de años a partir del año uno de la era cristiana.
En el sistema calendárico mesoamericano los años se nombraban de una serie cíclica de 52 periodos de 365 días llamados xiuhmolpilli. Esa serie cíclica se conformaba de la combinatoria de 4 símbolos de la veintena con 13 números, el total 52 combinaciones. Los símbolos para los años eran: acatl, tecpatl, calli y tuchtli. En esta ocasión el marcador del año cae este 10 de enero de 2022 con la combinación 10 tuchtli, 10 conejo. El siguiente año, 2023, será nombrado 11 acatl y el 2024 será 12-tecpatl.
Hay una particularidad en lo que respecto al nombre de los años pues estos se suceden a 80 días después del inicio del año mesoamericano. ¡Si!, el año comienza antes pero su nombre cae a 80 días después.
Esos 80 días son el remante de haber aumentado en algún tiempo 445 días, 365+85, al calendario original y esta cantidad de días que se aumento es la que ordenó el sabio egipcio Sosígenes en el año 47 antes de Cristo a Julio Cesar. Al parecer de esta corrección estuvieron enterados los antiguos mexicanos de la era antes de Cristo y ajustaron también su calendario. Si, aunque suene muy increíble, este dato sugiere que los antiguos mexicanos conocieron en tiempo real a las civilizaciones del otro lado del continente.
El quinto Sol de acuerdo a mis investigaciones debió haber comenzado el 27 de febrero del año anterior a la era cristiana. Y su marcador del año que fue el 2-acatl cayó el día17 de mayo de ese mismo año. El marcador del año iniciaba con un paso cenital del Sol por el Valle de México, por el Valle del ombligo del maguey o el centro del maguey de donde se extrae el aguamiel que se convertirá en pulque.