El año agrícola. 11 de marzo

10 03 2010
 

El Sol al atardecer ocultándose detrás del ajusco el 11 de marzo, visto desde el Teuhtli. (foto: Raúl González Cortés)

El Sol al atardecer ocultándose detrás del ajusco el 11 de marzo, visto desde el Teuhtli. (foto: Raúl González Cortés)

El año agrícola. 11 de marzo

El fraile Diego Durán escribió en sus crónicas durante el siglo XVI que los mexicanos tenían al primero de marzo como la fecha de inicio del año de 365 días.

La fecha de inicio del año difiere de otro fraile, Bernardino de Sahagún, que vivió y escribió en la misma época acerca del mismo punto. Este último dejó escrito que el año agrícola iniciaba el 2 de febrero.

La contradicción entre estas dos fechas es tema de acalorados debates entre especialistas. Ahora bien, si se considera al Primero de marzo como inicio del año, actualmente esta fecha corresponde al 11 de marzo debido a la corrección de diez días que hiciera el papa Gregorio XIII a fines del siglo XVI.

Siendo así me dí a la tarea de buscar algunos elementos astronómicos que sustentaran esta posibilidad. Observé junto con mi amigo, Jorge Fernando Robles originario de la demarcación de Milpa Alta, estando en el cerro Teuhtli,  que el Sol se ocultaba por el Ajusco justo en esa fecha. El cerro Teuhtli es también llamado Malacachtepec, el cerro del malacate, por su parecido con este adminículo utilizado en la época prehispánica como huso para hilar. Asimismo Malacachtepec es una palabra compuesta por dos raíces: malacachtiliztli y tepec, la primera es el verbo girar y la segunda cerro o montaña. La palabra malacachtiliztli me recuerda aquellos años en que niños solíamos divertirnos los adultos dándonos vueltas tomándonos de las manos. A este juego mareador le llamábamos “malacachún”.





8 03 2010

Vocabulario mínimo de términos nahuatl  utilizados para el computo del tiempo

 Tiempo                       cahuitl

Día (24 hrs.)               tonalli

 Momentos diurnos     Tlaneztli

 Momentos nocturnos  yohualli

 Grupo de cinco días   tianquiztli

 Trecena de días          matlacueyi

 Veintena de días        cempohualli

 260 días                      tonalpohualli

 Año de 365 días         xihuitl

 Trece años                  tlalpilli

 52 años                       xiuhmolpilli

 104 años                     huehuetiliztli

 Era cosmogónica

(1040 años)                 Tonatiuh

 Deidad del tiempo     Tlaloc

 Ayudantes de Tlaloc  tlalohquetl

 Astrónomo                 Tonalpohuahquetl

 Estrella                       Citlalli

 Luna                           Meztli

 Sol                              Tonatiuh

Eclipse de sol          Tonatiuhcuallo

 Venus                         Tlahuizcalpantecuhtli

 Cielo                           Ilhuicatl

 Tierra                          Tlalticpan, tlaltipactli

 Puntos cardinales:

Centro                        Tlalnepantla

Norte                          Ayamictlan, mictlampa

Sur                              Huitztlan, huitztlampa

Este                            Iquizayan, Tlalocan

Oeste                          Icalaquian, zihuatlampa





Equinoccio de primavera 2012

2 03 2010

El equinoccio de primavera

IQUIZAYAN

Martes 20 de marzo del 2012

2 serpiente, ome coatl
Todos a las pirámides, conviviendo con respeto y cuidando el entorno patrimonial.

 

Equinoccio de primavera en Chichén Itzá

Descenso de Kukulkán en Chichén Itzá

Pirámide del Sol

Pirámide del Sol en Teotihuacan

El equinoccio de primavera del 2012 se registrará el martes 20 de marzo, un día después 21 de marzo, fecha onomástica del benemérito de las Américas; don Benito Juárez.

Equinoccio significa que la duración de las noches equivale a la de los días o momentos diurnos. Sin embargo para los pueblos antiguos medir de esa manera el equinoccio era muy complejo de manera que optaron por medirlo a partir de las salidas del sol.
Y es que visto desde la tierra, el equinoccio es un instante del año en el cual se registra el punto en el horizonte en donde el sol surge a la mitad de su recorrido de norte a sur o de sur a norte, de solsticio a solsticio. El punto intermedio entre dos solsticios es la primavera. Es muy probable que esta estación se denomine Iquizayan, que en nahuatl quiere decir: el origen. La etimología de esta palabra sustenta el hecho de que los pueblos mesoamericanos siempre iniciaron sus días al amanecer.
El sol visto desde la tierra en el momento del amanecer presenta un movimiento aparente que se puede registrar día a día. Este movimiento culmina en dos puntos máximos llamados solsticios. Para el hemisferio norte estos solsticios se presentan a fines de diciembre y de junio. Los equinoccios por su parte se registran a fines de marzo y de septiembre. Al equinoccio que sucede el 21 de marzo se le denomina equinoccio de primavera e indica el momento de inicio de esta estación del año, caracterizada por el incremento de la vegetación que durante el invierno murió o se mantuvo latente. El equinoccio marca el punto exacto de la orientación geográfica oriente-poniente. El oriente era el punto cardinal dedicado a la lluvia a Tlaloc, quien moraba en el Tlalocan, y esto era así por que el valle de México era el punto central de referencia de los 4 puntos cardinales y hacia el oriente se podía ver la sierra nevada y el majestuoso Popocatepetl, el volcán de Tlaloc y su amada Iztaccihuatl, la mujer blanca, la blancanieves mexicana o la bella durmiente.
Los antiguos mexicanos observaban este momento y los mayas construyeron la famosa pirámide de Kukulcan para registrar exactamente el paso de esta estación  ayudándose de un ingenioso y complejo juego de sombras que hacen parecer el descenso de una serpiente constituida por triángulos de luz que desembocan en las fauces de una serpiente de piedra. La serpiente representa la tierra que al igual que la serpiente cambia de piel tornándose verde.
Si se considera la información del fraile Diego duran del siglo XVI que decía que el año iniciaba un primero de marzo tenemos que por aquellas épocas el 21 de marzo iniciaba la segunda veintena del calendario agrícola llamada tlacaxipehualiztli, representada por el sacrificio de un ser humano, símbolo al parecer del cambio de piel de la tierra durante la primavera.
Para las culturas antiguas del hemisferio norte era muy importante saber en que momento comenzaba la primavera ya que al depender de la agricultura para su sobrevivencia sabían cual era el momento para iniciar sus siembras.
Es sorprendente que actualmente en las zonas arqueológicas de México como: Teotihuacan, Tajín, Chichén Itzá, Cuicuilco, etc, se registre una multitudinaria asistencia de personas para reencontrarse con sus raíces indígenas, en hora buena porque con estos actos rituales, aparte de llenarse de energía vital, se brinda un tributo y homenaje a aquellos seres que nos precedieron que poseían la sabiduría de vivir en armonía con la naturaleza. Si bien también entre ellos existían conflictos creo que lo más rescatable de esa cultura antigua fue su contacto vivencial y cosmogónico con la naturaleza.

En los siguientes enlaces podrás ver el descenso de Kukulkán en Chichén Itzá

En este enlace podrás verificar la hora exacta del equinoccio de primavera, no solo para el 2010 sino para otras decenas de años:

http://www.elcielodelmes.com/cambio_de_estaciones.php

El equinoccio de primavera y su ritualización es algo muy antiguo.

Se remonta a épocas muy tempranas, en los inicios de la cultura humana y de la agricultura. Con el paso de los años esperar la llegada de este equinoccio, muy en especial para los seres que habitaban en el hemisferio norte, significaba un momento de gran alegría pues era el tiempo en el que se acercaban las lluvias y con ello la fertilización de los campos para poder sembrar.

En las antiguas culturas del valle del Indo este momento se asociaba a una deidad llamada Mitra que fue posteriormente exportada hacia los persas, a los egipcios, a los griegos y a los romanos. Mitra era el símbolo de la primavera. El sol Invicto, que al estar a la mitad de su recorrido era el sol de justicia, equilibrado, balanceado, el sol equinoccial.

gorro frigio persa

gorro frigio persa

gorro frigio en Europa

gorro frigio en Europa

gorro frigio de la revolución francesa

gorro frigio de la revolución francesa

El culto a Mitra fue retomado durante la Revolución Francesa y fue común en la simbología de este periodo el famoso gorro frigio. Es un gorrito regordete parecido a aquellos que llevan algunos gnomos con la parte final retorcida. Este emblema de los liberales se usó en México y al triunfo de la independencia, durante el periodo repúblicano,  se acuñaron monedas con la imagen de este gorrito y hasta hace unos pocos años en pleno siglo XX esta imagen estaba grabada en las monedas de cobre de 20 centavos, en el centro de esta moneda se veían los volcanes desde los cuales se asomaba el sol en el equinoccio de primavera.

moneda republicana de México con gorro frigio

moneda republicana de México con gorro frigio

Moneda republicana con gorro frigio y balanza

Benito Juárez, un liberal por excelencia, nacería en este día, el día señalado por las logias como el más importante dentro de su calendario ritual semioculto.

En contraparte Cristo moriría en un equinoccio de primavera. A partir del año 325 d.C. se tomaría al 21 de marzo como la fecha de este equinoccio, era el día de la pascua de resurrección, el misterio mayor de la iglesia católica apostólica y romana.

Los antiguos mexicanos veneraban este día porque veían en el Sol la causa fundamental de la vida. Una interpretación científica. Los seres humanos que nos reunamos espontáneamente en los diversos sitios arqueológicos del país nos llenaremos de energía vital. El estar en comunión con nuestros semejantes es para muchos de nosotros un rito sencillo que nos reencuentra con nosotros mismos y con nuestra comunidad. Es un pretexto para estar juntos en paz y armonía. Esto es lo que tristemente no entienden algunos «científicos» que lamentablemente carecen de sensibilidad ante un hecho que lleva una carga de ingenuidad.

En este 2010 estamos a muchos siglos de ese pasado prehispánico, sin embargo me parece valido ritualizar este momento pues convoca a miles de personas a asistir a distintos puntos arqueológicos del país y es una oportunidad de oro para reconocernos y conocer esa parte de un pasado vigoroso. Casi nadie dice nada de la peregrinación el 12 de diciembre a la Villa de Guadalupe que al igual que el 21 de marzo convoca a multitudes de personas. Lo bello de este día radica en que nadie abandera estos festejos. Las iglesias y las ideologías se convulsionan por eso.

Como festejar este día y que rituales se deben de hacer es cosa de cada quien, en lo individual o en grupos. Quienes puedan ir a una zona arqueológica en buena hora y quienes no les digo que lo mas importante es coincidir por lo menos una vez al año que este mundo necesita mas que ciencia, sabiduría. Recordemos que el gran pintor y grabador español Francisco de Goya dejó para la posteridad esta verdad de a kilo: “el sueño de la razón produce monstruos”

Que bueno que los mexicanos nos reunamos para ritualizar este momento astronómico.





El equinoccio de primavera, acontecimiento clave de la identidad xochimilca

10 02 2010

El equinoccio de primavera, acontecimiento clave de la identidad xochimilca

Advertencia: Este texto, fue publicado en la revista “Xochimilco hoy” en el 2005,  y esta referido al equinoccio de primavera de aquel momento del año.

Ni Bernardino de Sahagún ni Diego Durán, frailes del siglo XVI venidos a México para evangelizar a nuestros antepasados, se imaginaron que casi 500 años después de su ardua labor los habitantes de estas tierras, convertidos ahora en mestizos, continuarían, tal vez sin saberlo, estando nepantla , término nahuatl que significa entre un lado y otro, o en medio (1). En este largo proceso los ritos prehispánicos y cristianos se fueron mezclando dando por resultado lo que los antropólogos llaman actualmente “sincretismo”, que es el fenómeno social resultado de amalgamar dos cosmogonías diferentes usando como vehículo para tal fin sus coincidencias culturales. Aproximadamente cinco siglos después de la conquista española, es interesante notar que en las fiestas tradicionales que se desarrollan hoy en Xochimilco, ¡y que están más vivas que nunca!, son muy evidentes los procesos sincréticos, y así mismo resulta revelador el hecho fortuito de que en este equinoccio de primavera, el próximo 21 de marzo, van a coincidir dos festividades importantes para nuestras dos raíces culturales. Además, en esa fecha, como todos los años después del siglo XVI, el Sol se solidarizará con nuestras raíces porque también estará nepantla, es decir, en medio de su recorrido aparente de ida y vuelta sobre el horizonte, que este astro realiza entre solsticio y solsticio. Dioses prehispánicos en comunión con imágenes católicas El 21 de marzo de 2005 iniciará la Semana Santa, que enmarca uno de los misterios más sagrados de la religión católica: la muerte y la resurrección de Cristo. Y en ese mismo día, pero de hace casi 500 años, comenzaba, según fray Diego Durán, la veintena tlacaxipehualiztli, dedicada a Xipe Totec, dios que fue sacrificado para preparar con su sangre la tierra para un nuevo ciclo agrícola. Esta notable coincidencia, producto de la confusión de fechas después de la corrección gregoriana, a finales del siglo XVI, es el pretexto para discernir acerca del fenómeno del sincretismo, y, asimismo, aclarar y revelar ciertos elementos que demuestren que la cuenta sagrada de los antiguos mexicanos, llamada tonalpohualli, nunca fue olvidada por sus creadores, a pesar del avasallamiento cultural que representó la conquista española. Como se sabe, los antiguos mexicanos computaban su año en periodos de 20 días; tlacaxipehualiztli es la segunda veintena de dieciocho. La primera es atlacahualo, donde el personaje principal es Tlazolteotl, diosa del amor. Estos dos símbolos agrícolas, Xipe Totec y Tlazolteotl, constituyen una perfecta dualidad de amor, personificada por una mujer, y sacrificio, por un hombre. Revelación profunda que nos invita a reflexionar para comprender más cabalmente la constitución psicológica de los mexicanos, atados a un tortuoso pasado. El rito católico en México refiere esta dualidad a Nuestra Señora de Guadalupe y a Cristo Nuestro Señor, este último sacrificado para la salvación de toda la humanidad. Las primeras dos veintenas (atlacahualo y tlacaxipehualiztli) que, de acuerdo a Durán, arrancaban el 1 de marzo son las que con mayor claridad representaban el inicio de un nuevo ciclo agrícola, y por lo cual eran las que marcaban el principio del calendario civil, que se intercalaba al calendario ritual, llamado tonalpohualli, y que estaba pintado en bellos códices conocidos como tonalamatl. El dios prehispánico Xipe Totec está asociado también a una figura nombrada Tonacatecuhtli, y Tlazolteotl, a su dualidad, Tonacacihuatl, abreviadamente se pueden pronunciar, respectivamente, como Totec y Toci, y en nahuatl significan “nuestro señor” y “nuestra señora”, voces que nos recuerdan literalmente a los señores más venerados entre los mexicanos después de la conquista: Cristo, nuestro señor, y nuestra señora de Guadalupe. La cuenta de los días en los antiguos mexicanos Pero si esto no bastase, profundicemos en lo que simbólicamente representaron estas cuatro deidades (Xipe Totec o Tonacatecuhtli, y Tlazolteotl o Tonacacihuatl), que en realidad se reducen a dos, y que se fusionaron con las imágenes cristianas dando lugar posteriormente a las dos más importantes festividades sincréticas que se celebraban en estas tierras. Los antiguos mexicanos tuvieron por calendario una secuencia de 260 días que constituía un almanaque ritual y sagrado. Esa cuenta sui generis tenía, entre otros objetivos, computar un periodo largo de días, para ser preciso, 1872000, compuesto por 7200 almanaques de 260 días. Esa enorme cantidad de tiempo corresponde a más de cinco mil años, o bien, a 5200 veces 360 días. Esa serie no comenzaba en un día uno-cocodrilo, como lo hace un tonalamatl tradicional, sino en cinco-cocodrilo, y concluía el día cuatro-flor. Era la cuenta larga que los mayas dejaron constancia en estelas, cerámica, códices y objetos diversos. Los pueblos del área nahua también la empleaban, a pesar de que algunos arqueólogos se empecinen hoy día en demostrar lo contrario, basados en prejuicios en contra de los pueblos del centro de México, que los hacen aparecer como un pueblo bárbaro. Ese conjunto de días representaba el inicio o el fin de una Nueva Era o Sol. Llevar la cuenta de los días fue algo de suma importancia para los antiguos mexicanos, pues al final de cada uno de estos largos periodos se pensaba que el mundo y la humanidad sufrían grandes cambios con catástrofes naturales que depurarían a la raza humana. Dos fechas significativas para Xochimilco Con la llegada violenta de seres de otro continente, y después de un terrible desencuentro para los pueblos autóctonos, no fue fácil dejar esta creencia, de manera que tuvieron que ingeniárselas para fundirlas o fusionarlas en las festividades y ritos cristianos. Si bien Diego Durán dejó establecido que el año agrícola comenzaba el 1 de marzo, la pregunta obligada es dónde comenzaba el tonalpohualli, o cuenta sagrada de 260 días. En el punto, sostengo que la cuenta sagrada de nuestros antepasados indígenas se ubicaba entre dos fechas significativas para el pueblo autóctono de Xochimilco. La primera es la veneración a la Virgen de Guadalupe, y la segunda la que se refiere al culto al señor de Chalma, un Cristo crucificado. Los dos íconos cubren una banda de 260 días, comenzando el 12 de diciembre y llegando hasta el 28 de agosto. Precisamente en esas fechas se realizan masivas peregrinaciones que se dirigen hacia los lugares en donde se honran las dos mencionadas imágenes: el cerro del Tepeyac, donde se encuentra el manto o la tilma de Juan Diego, en la que está representada la Virgen de Guadalupe; y Chalma, un poblado cercano a la prehispánica zona arqueológica de Malinalco, donde está la escultura de un Cristo crucificado, el Señor de Chalma. Momentos clave para nuestra identidad civil y religiosa Si colocamos al calendario ritual en esa banda de días, y seguimos considerando a Xochimilco como sitio de estudio, a partir de sus festividades, resultan significativos otros cuatro momentos, que no dejan lugar a dudas de que por lo menos en dicho ciclo se consideró que la cuenta sagrada del tonalamatl debía de comenzar ahí. Así es, comenzando un 12 de diciembre y considerando años de 365 días, se obtienen las siguientes fechas relevantes para la conformación de la identidad civil y religiosa de los xochimilcas. Estos momentos son: – 2 de febrero. En la cuenta de este tonalpohualli (12 de diciembre-28 de agosto) este día está consignado como el día uno-carrizo, en nahuatl ce-acatl, asociado al héroe cultural de toda América, con distintas denominaciones de las cuales sobresalen las de Quetzalcoatl, Kukulkan, Votan, Gucumatz y Wiracocha. En Xochimilco está dedicado a la celebración sincrética del Niñopa, y es el día en que ocurre el cambio de mayordomos que van a estar al cuidado de la imagen escultórica del niño dios cristiano, hecha de madera de colorín. El culto al niño fue también una celebración prehispánica y resultaría interesante ahondar en la prolífica cantidad de íconos que se refieren a tal hecho antes de la llegada de los españoles. También es el día de la Candelaria, una advocación de la Virgen María. La deidad prehispánica llamada Tlazolteotl da al clavo con el sincretismo, ya que está representada como una mujer pariendo un niño. Ese pequeñito seguramente es Ce acatl Topiltzin Quetzalcoatl. Topiltzin, nuestro pequeñito, traducción literal del nahuatl, sería en su juventud, como ya se dijo, el héroe cultural de la nacionalidad continental americana. Este personaje desaparecería en un año ce-acatl, no sin antes prometer que regresaría. – 1 de marzo. Día correspondiente a la combinación numérico simbólica dos-flor y en la que actualmente se puede realizar una observación arqueo astronómica desde el centro de Xochimilco, y que puede confundirnos con el símbolo toponímico de esta demarcación. Para el siglo XVI, antes de la corrección gregoriana, esta observación se llevaba a cabo diez días antes, o sea el 19 de febrero.

Esto se puede ver el 1 de marzo desde la parroquia de San Bernardino de Siena en el centro de Xochimilco

Esto se puede ver el 1 de marzo desde la parroquia de San Bernardino de Siena en el centro de Xochimilco

Actualmente el 1 de marzo se ha desplazado al 11 de marzo, por lo que la observación arqueoastronómica que actualmente se registra en Xochimilco, y que tiene que ver con la puesta de Sol el 1 de marzo, desde la parroquia de san Bernardino de Siena, donde el astro rey se oculta en la punta del cerro de Xochitepec, corresponde a otro espacio-tiempo. La observación arqueoastronomica contemporánea que corresponde al 1 de marzo antiguo se ubica en Malinalco, lugar en donde se observa al amanecer un marcador solar que se refiere aquella fecha desplazada al 11 de marzo. Al oriente de Xochimilco, una montaña o volcán apagado de nombre Teuhtli, es el que da la clave para encontrar también a aquella antigua fecha, pues el 11 de marzo el Sol se oculta por el volcán Ajusco(2). Ajusco significa en nahuatl “el lugar de la flor de agua”, de nuevo asociado al tiempo en que se manifiesta el día dos-flor, símbolo de Xochimilco. El 1 de marzo de este siglo correspondió al 19 de febrero antes de la corrección gregoriana, y hasta ese momento habían transcurrido 70 días a partir del 12 de diciembre, un día antes, o sea el día 69, correspondió a la denominación calendárica nahui-atl, que es la voz etimológica de la lengua de nuestros antepasados indígenas del centro de México, llamado hoy nahuatl. Nahui-atl correspondió al día 355 de un año agrícola de 365 días. El momento correspondiente al último día del año agrícola fue la combinación uno-lluvia. Durante el siglo XVI, antes de la corrección gregoriana, los xochimilcas veían en el cerro de Xochitepec, al atardecer ocultarse el Sol por encima de esta montaña, lo que les indicaba que era el día cuatro-agua, nahu-atl. Diez días después, la combinación uno-lluvia daba al traste con el final del año agrícola; finalmente, un día después, la asociación toponímica de Xochimilco, dos-flor, se manifestaba a través de la observación desde el volcán Teuhtli, cuando el Sol se ocultaba por entre el Ajusco. Para la arqueoastronomía este volcán debiera ser considerado como el foco y eje de las mediciones del año agrícola para la región de Xochimilco, que antiguamente abarcaba Milpa Alta y sus alrededores. – 20 y 21 de marzo. Fechas en donde ocurre actualmente el equinoccio de primavera y que representaron para el siglo XVI, antes de la corrección gregoriana, días correspondientes a las veintenas de atlacahualo y tlacaxipehualiztli, donde Toci o Totec son, como se señaló, las deidades agrícolas representantes de estos periodos cronológicos. Hay que tomar en cuenta que para el siglo XVI el equinoccio de primavera se registraba en los días 11 o 12 de marzo, por lo tanto, la veintena por la que cruzaba este equinoccio era la de atlacahualo, donde la deidad principal era Toci, Tlazolteotl o Tonacacihuatl. – 20 de mayo. Fecha correspondiente al día cuatro-flor, símbolo esotérico del eterno retorno, pues ese día las cuentas mayas en su cómputo largo se encuentran en un principio y en un final. Cabe destacar que en este día un consejo de tres notables gobernantes xochimilcas escogieron a san Bernardino de Siena como el patrono de la región. A continuación presento la cuenta sagrada de nuestros antiguos mexicanos, llamada tonalpohualli o tonalamatl, en su banda cronológica, que va del 12 de diciembre al 28 de agosto.

[1] Diego Durán relata lo que un indígena le contestó cuando el fraile le preguntó por qué todavía hacían cosas que no estaban dentro de la fe católica: “-Padre no te espantes, pues todavía estamos nepantla; y como entendiese lo que quería decir por aquel vocablo y metáfora que quiere decir estar en medio, torné a insistir me dijese qué medio era aquel en que estaban, me dijo que como no estaban aún bien arraigados en la fe, que no me espantase de manera que aún estaban neutros, que ni bien acudían a la una ley ni a la otra, o por mejor decir, que creían en Dios, y que juntamente acudían a sus costumbres antiguas y ritos del demonio, y esto quiso decir aquél en su abominable escusa de que aún permanecía en medio y estaban neutros.” Tomado de Mitos indígenas, estudio preliminar, selección y notas de Agustín Yáñez, México, UNAM, 1979; p. 126.

[2] El volcan Teuhtli es una elevación que se encuentra en los límites de las delegaciones Xochimilco y Milpa Alta. Se puede acceder hasta su cráter a pie, y, desde esa posición, el Ajusco es la montaña en el horizonte por la cual el Sol se oculta por en medio de dos enormes protuberancias que posee este volcán. Esta observación la he estado realizando desde el año de 1999, con la ayuda e información de Jorge Fernando Robles, cronista de  Milpa Alta y quien también está interesado en estos temas.

 Raúl González Cortés

Marzo del 2005





El tonalpohualli en el horizonte oriental de Xochimilco

4 12 2009

 Un acercamiento al conocimiento de la astronomía prehispánica

22dic2005-065

Es ya conocido que en el pasado precolombino los antiguos pobladores de México tenían un amplio conocimiento acerca de la astronomía. Una de las mayores preocupaciones de nuestros antepasados fue el saber la duración exacta del año con el fin de sistematizar los periodos agrícolas.

A lo largo de siglos de paciente observación nuestros antepasados llegaron a saber que las estaciones estaban reguladas por la posición aparente que el Sol ocupaba al amanecer tomando como referencia las montañas por las cuales salía el astro rey.

Observaron que desde una misma posición a lo largo de un año el Sol no salía siempre por el mismo punto en el horizonte. Dicha estrella realiza  aparentemente un recorrido de sur a norte y de norte a sur. Sus puntos máximos de desplazamiento son los solsticios, y los equinoccios son los momentos en que el Sol está a la mitad de su camino. El tiempo de este recorrido es lo que constituye un año de 365 días aproximadamente.

En Xochimilco al parecer el año y los solsticios fueron medidos por los antiguos astrónomos xochimilcas desde un posicionamiento fijo, que fue la cúspide del cerro emblemático de la región llamado Xochitepec.

Desde este punto de observación resulta en verdad sorprendente cómo, durante el solsticio de invierno, cuando el Sol alcanza su punto máximo de desplazamiento hacia el sur, el astro rey surge por la punta del volcán Popocatepetl.[1]

Sin embargo, no sólo el año era medido sino también un sui géneris calendario de 260 días, llamado tonalpohualli, que al escribirse en sendas tiras de papel amate recibió el nombre de tonalamatl.[2]

Desde el Xochitepec la serie de 260 días al parecer también fue calculada, y el cerro Papayo es el punto geográfico sobre el horizonte oriental por donde surge el Sol a los 260 días después del solsticio de invierno.[3] Se trata del tonalamatl completo señalado en la Sierra Nevada y que tiene el Xochitepec como el eje de observación.

El Sol al amanecer surgiendo del cerro Papayo, a los 260 días del solsticio de invierno.

El Sol al amanecer surgiendo del cerro Papayo, a los 260 días del solsticio de invierno.

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Esquema fotográfico en donde se muestra los puntos por donde surge el Sol visto desde Xochitepec en el solsticio de invierno y a los 260 días. El 22 de diciembre por la cima del Volcán Popocatepetl, el 7 de septiembre por el cerro Papayo, «papallotl»

En el principio del siglo XVI, cuando los europeos llegaron a tierras americanas, el solsticio de invierno sucedía en los alrededores del 12 de diciembre, fecha astronómica que evidentemente estuvo asociada al culto Guadalupano. Si a partir de esta fecha se cuentan 260 días se llegará al día 28 de agosto.[4] Para los pueblos originarios de Xochimilco estas dos fechas resultan reveladoras pues constituyen los días en los cuales se realizan las dos peregrinaciones más significativas que convocan a un gran número de pobladores de la región: la de la villa de Guadalupe y la de Chalma.

Esquema fotográfico en donde se muestra los puntos por donde surge el Sol visto desde Xochitepec en el solsticio de invierno y a los 260 días.

Con base en mis observaciones sostengo que el tonalamatl, prohibido durante el proceso de evangelización, fue guardado inteligentemente por los indígenas xochimilcas mediante el esquema ritual de la recién llegada religión católica.

La existencia del cerro Papayo como marcador solar da sentido al calendario ritual y constituye una singularidad en el contexto de las investigaciones arqueoastronómicas. Hasta el momento no se conoce un marcador en otras latitudes mesoamericanas en el que explícitamente esté presente el tonalamatl en función de los calendarios de horizonte.

Si esta particularidad sólo se dio en Xochimilco, nuestra región desde hace mucho tiempo debió haber sido considerada como una zona especial en donde se medía el año solar y el calendario ritual de 260 días, que acompañó no sólo a nahuas, sino también a  mayas, mixtecos, zapotecos, purépechas, entre otros.

En conclusión, el cerro de Xochitepec posee la peculiaridad de computar no sólo el solsticio de invierno, como lo apunta Zimbrón, sino también de medir la serie sagrada de los 260 días. Y dada la coincidencia del cerro Papayo como marcador solar que da fin al cómputo del tonalamatl resulta un verdadero milagro su ubicación geográfica en el paisaje oriental del valle de México.


[1]Este dato fue obtenido por el investigador Rafael Zimbrón. Ver “El solsticio de invierno en el Cerro Xochitepec”, en Nosotros, revista de reflexión y difusión, México, D.F., número 76, enero de 2005, pp. 19 y 20.

[2] El tonalamatl era un calendario ritual que estaba compuesto por la combinación de trece números y veinte símbolos. Los números eran representados por trece animales alados y los símbolos por veinte animales, objetos rituales, fenómenos naturales, astros celestes, y ciertos vegetales. Con este calendario se tejía la urdimbre cósmica del tiempo, se estructuraba el año solar de 365 días y se podían predecir los periodos de eclipses.

[3] Este dato fue obtenido por el autor de estas líneas y publicado en Enero del 2009, ( periódico «El AZOTADOR, del pueblo y para el pueblo» y para ello fue necesario realizar varias visitas anuales al Xochitepec para registrar esta observación.

[4] Si se hacen los ajustes necesarios, debido a la corrección gregoriana realizada en 1582, las fechas 12 de diciembre y 28 de agosto se han desplazado actualmente al 22 de diciembre y al 7 de septiembre, respectivamente. El 22 de diciembre corresponde al solsticio de invierno.





El tonalamatl o serie sagrada de los 260 días en el horizonte oriental de Xochimilco

4 12 2009
Santuario de Chalma

Santuario de Chalma

Santuario de Chalma

Un acercamiento al conocimiento de la astronomía prehispánica.

Es ya conocido que en el pasado precolombino los antiguos pobladores de México tenían un amplio conocimiento acerca de la astronomía. Una de las mayores preocupaciones de nuestros antepasados fue el saber la duración exacta del año con el fin de regular los periodos agrícolas. A lo largo de siglos de paciente observación nuestros antepasados llegaron a saber que las estaciones estaban reguladas por la posición aparente que el Sol ocupaba al amanecer tomando como referencia a las montañas por las cuales el astro rey salía. Observaron que desde una misma posición a lo largo de un año el sol no salía siempre por el mismo punto en el horizonte. El sol aparentemente realiza un recorrido de sur a norte y de norte a sur y sus puntos máximos de desplazamiento fueron llamados por los latinos solsticios y cuando el Sol estaba a la mitad de su camino equinoccios. El tiempo de este recorrido es lo que constituye un año de 365 días aproximadamente. En Xochimilco al parecer el año y los solsticios fueron medidos desde un posicionamiento fijo y fue la cúspide del cerro emblemático de la región llamado Xochitepec, el lugar desde el cual los antiguos astrónomos xochimilcas llevaban el cómputo de los años. Desde este punto de observación resulta en verdad sorprendente como durante el solsticio de invierno, cuando el sol alcanza su punto máximo de desplazamiento hacia el sur, el sol surge por la punta del Volcán Popocatepetl . Sin embargo no solo el año era medido sino también un sui generis calendario de 260 días llamado tonalpohualli que al escribirse en sendas tiras de papel amate recibió el nombre de: tonalamatl

Desde el Xochitepec la serie de 260 días al parecer también fue medida y es el Cerro Papayo la posición sobre el horizonte oriental sobre el cual surge el sol a los 260 dias después del solsticio de invierno , el tonalamatl completo señalado en la sierra nevada teniendo al Xochitepec como el eje de observación. Hacia el principio del Siglo XVI, tiempo en el cual llegaron los europeos a tierras americanas, el solsticio de invierno sucedía en los alrededores del 12 de diciembre, fecha astronómica que evidentemente estuvo asociada al culto Guadalupano. Si a partir de esta fecha se cuentan 260 días se notará que se llega al día 28 de agosto . Para los pueblos originarios de Xochimilco estas dos fechas resultan reveladoras pues constituyen los días en los cuales se realizan las dos peregrinaciones más significativas que convocan a un número enorme de pobladores de la región: la peregrinación a la villa de Guadalupe y la peregrinación a Chalma. En base a esta observación se puede decir que el Tonalamatl prohibido durante el proceso de evangelización fue guardado inteligentemente por los indígenas xochimilcas bajo el esquema ritual de la recién llegada religión católica. La presencia de un marcador solar que signifique al calendario ritual en el horizonte oriental de Xochimilco constituye una singularidad en el contexto de las investigaciones arqueoastronómicas pues al parecer no existe hasta el momento un marcador en otras latitudes Mesoamericanas que signifique explícitamente este calendario en función de los calendarios de horizonte. Si esta singularidad solo se diera en Xochimilco, nuestra región desde hace mucho tiempo ha sido considerada como una zona en donde se medía el año solar y el calendario ritual de 260 días que acompañó no solo a los nahuas del centro de México sino también a los mayas, mixtecos, zapotecos, purepechas, etc. El cerro de Xochitepec entonces posee la particularidad de medir no solo el solsticio de invierno como bién lo apunta Rafael Zimbrón sino también sino también de medir la serie sagrada de los 260 días y el cerro Papayo considerado una elevación natural no lo haya sido eso sino que haya sido formado artificialmente.

En el solsticio del 2012 el Xochitepec tendrá una extraordinaria importancia pues como se ha dicho antes desde este sitio se podrá ver surgir al sol en la punta del Popocatepetl y con eso concluir y dar inicio a una nueva era cronológica sistematizada por los mayas hace mas de cinco mil años.





Quetzalcoatl

2 12 2009

Quetzalcoatl.

Fue el héroe cultural de una antigua civilización global en la que estaban incluidos los antiguos americanos. Como un gran agente civilizador, Quetzalcoatl fué el inventor y descubridor de todas las ciencias y artes, entre ellas el calendario. Fué el inventor del Tonalpohualli.

Quetzalcoatl, ave preciosa y serpiente, es el vocablo nahuatl con el que lo designaban los toltecas, aztecas y xochimilcas entre otros. El Quetzal domina el aire y la serpiente la tierra y el agua.

En el área andina se le conoce como Wairacocha, semejante palabra con el que se le nombra entre los huicholes de México, Viracocha o Viricuta.

En Quechua la palabra waira significa aire y cocha agua o lago.

En China a este concepto se le conoció como el Feng shui, cuyo significado es viento y agua.

Quetzalcoatl es una designación basada en el tonalpohualli y asociada a un concepto astronómico en el que el planeta Venus es la parte medular. El ciclo sinódico de Venus tiene una duración de 584 días. Esto quiere decir que el planeta tierra, Venus y el sol están alineados cada 584 días aproximadamente.

Veamos: Si partimos de un día 1-cocodrilo, primera combinación del tonalpohualli, nos daremos cuenta que al llegar al computo de 584 días estaremos en la combinación 12-lagartija y un día después al día 13 serpiente.

La numeración trecenal que acompaña al tonalpohualli tiene al número doce simbolizado por el ave Quetzal. Un día después, corresponde en la serie vigesimal a la serpiente, coatl. De esta manera Quetzalcoatl marca el fin y el principio de una revolución sinódica venusina. Quetzalcoatl es Venus. Por eso en los mitos prehispánicos se dice que, cuando se despidió de los seres humanos allá en Coatzacoalco, se convertiría en la estrella de la mañana, después de prenderse fuego a si mismo y que retornaría.

Los paralelismos de esta figura con Cristo son interesantes y reveladores pero de esto se hablará mas detenidamente en próximas entregas.





Significado del símbolo prehispánico de Xochimilco

27 11 2009
Símbolo de Xochimilco, códice Mendocino

Símbolo de Xochimilco, códice Mendocino

El símbolo utilizado para representar oficialmente a la delegación de Xochimilco es un diseño tomado de las antiguas pictografías que los tlacuilos, los antiguos dibujantes prehispánicos, que solían delinear para denominar a los lugares en donde nuestras culturas se desarrollaban. Este símbolo esta tomado del códice Mendocino. Básicamente esta constituido de dos partes: un rectángulo dividido en tres secciones que corresponde al diseño de una chinampa o tierra fértil y dos pictografías de flores colocados encima de este rectángulo. En lengua nahuatl flor corresponde al vocablo xochitl . y tierra fértil a milli. Es así como de esta pictografía se puede leer Xochimilco, que significa “en el lugar del sembradío de flores.”

Partes del símbolo de Xochimilco

Partes del símbolo de Xochimilco

Sin embargo los símbolos de esta pictografía poseen una significación más profunda y para analizarlo he dividido su estudio en tres partes. La primera analiza al símbolo bajo un enfoque naturalista, la segunda atiende a su significado en función a la mitología y una tercera parte de este análisis concluye su significado en función del calendario antiguo de México.

Enfoque naturalista La flor.

flor del perrito y topónimo de Xochimilco

flor del perrito y topónimo de Xochimilco

Al parecer los diseños de estos símbolos están basados en una flor característica de la región llamada: flor del perrito. La planta que da estas flores es de tamaño regular y no exceden metro de altura. De su tallo brotan una decena de estas flores y pueden ser de varios colores. Las semillas son diminutas y se siembran en almácigos para después ser transplantadas a su propia maceta. Su nombre, flor de perrito, le es dado por su parecido a la cabeza de un perro. De manera curiosa la flor del perrito puede abrir y cerrar sus pétalos al presionar la parte inferior de esta flor lo cual semeja el abrir y cerrar de una boca un perro. Pero si seccionamos esta flor en dos partes se vera que una de ellas es parecida a la parte central del símbolo prehispánico de la flor.

Flor del perrito

Flor del perrito

 

Flor del perrito seccionada

Flor del perrito seccionada

Por otra parte es diseño de la flor utilizada para el topónimo de Xochimilco tiene un parecido a una mariposa. Esta dualidad flor mariposa esta representada en una especie llamada xochiquetzalli.

Relación gráfica entre el diseño prehispánico de la flor y la mariposa

Relación gráfica entre el diseño prehispánico de la flor y la mariposa

Mariposa se dice en nahuatl papalotl y es muy probable que el cerro que ritualizaba a este animalito símbolo de los toltecas haya sido el Papayo, un vocablo que proviene de su original papalotl. Este cerro se ubica en la sierra nevada a la izquierda de la Iztaccihuatl. En el artículo anterior se dijo que de la cúspide de este cerro surge el sol al amanecer a los 260 días después del solsticio de invierno teniendo como punto de observación el cerro emblemático de Xochimilco, el Xochitepec.

El sol al amenecer surgiendo del cerro Papallo, visto desde el Xochitepec. Foto del autor.

El sol al amenecer surgiendo del cerro Papallo, visto desde el Xochitepec. Foto del autor.

La milpa.

Milli, la tierra fértil para sembrar

Milli, la tierra fértil para sembrar

El diseño para este símbolo esta basado en la forma de una chinampa, la tierra cultivable. Esta dividida en tres secciones porque cada una de ellas representa a cada uno de los tres regiones geográficas en donde habitaban los grupos humanos que conformaban esta antigua cultura, tecpan, olac y tepetenchi. Estas tres regiones fueron identificadas en su momento por el recientemente finado arqueólogo xochimilca José Farias Galindo. A mi parecer Tecpan era el lugar en donde habita el gobierno y su administración, y su centro estaba localizado en el lugar que actualmente ocupa la Iglesia de San Bernardino de Siena, antiguamente llamado el Tlilan o templo dedicado a la cihuacoatl, Quilaztli o Chantico. En las pictografías este sitio era representado graficamente por la corona o copilli de un jefe sacerdotal y político, el tecuhtli, asentado en una casa o calli, que en una moderna lectura corresponderían a las oficinas de donde emanaba el poder. Olac era el sitio en donde se sembraba, principalmente en las chinampas y Tepetenchi era el sitio ubicado en las serranías y sus orillas. Esta división política del antiguo Xochimilco se trasformó durante la colonia en los barrios; tecpan, la chinamperia; olac y los pueblos; tepetenchi.

Enfoque mitológico

Es muy probable el símbolo de Xochimilco constituido por dos flores se deba en parte a que en estas flores estén representadas dos de las principales deidades del panteón xochimilca: Xochiquetzalli y Xochipilli. Semánticamente las dos deidades aluden a las flores: xochitl. Mitológicamente estas deidades son parte de una dualidad. Xochiquetzalli es un personaje femenino y Xochipilli su contraparte masculina. Son de alguna forma la princesa y el principe de las flores. En los códices prehispánicos aparecen dibujados estos dos personajes.



 

Xochipilli, códice Borgia

Xochipilli, códice Borgia

 

Enfoque calendárico

El primer acercamiento para sostener que el símbolo de la flor, que es parte de la toponimia de Xochimilco, tiene un componente calendárico esta en el hecho de que su diseño esta tomado de la flor del perrito y atendiendo a la dualidad de opuestos que se da en la veintena calendárica prehispánica, el perro es el símbolo contrario a la flor. El perro es un animal doméstico que poseen un alto desarrollo de su sentido del olfato y su contraparte las flores son aquellas que proveen de una gama muy rica de aromas y olores. La dualidad entre estas dos entidades es muy clara. En la simbología de la veintena prehispánica es revelador observar que cada día del calendario esta relacionado con su oponente. Es así como el cocodrilo, primer día de la veintena que se opone al mono onceavo día constituyen en términos mitológicos la pareja primigenia que dio origen al calendario, esta dualidad estaba representada por cipactonal y oxomoco, vocablos nahuas derivados de cipactli y ozomactli. Así también se observa que el segundo día ehecatl, el viento esta asociado al día doceavo dedicado a malinalli. Esta dualidad son el joven ehecatl, quetzalcoatl y la joven mayahuel en su estado de defunción, personificaciones mitológicas de la planta tierna del maíz y del maguey muerto, planta de donde se obtiene el pulque y el agua miel. En el códice Borgia las dos plantas aparecen decoradas con el mismo diseño para la flor. Cuando estas dos deidades mueren uno se convierte en la semilla de maíz y la otra en el maguey seco de donde se obtienen las fibras para hacer mecates y ayates, antiguos implementos necesarios para la recolección de la cosecha del maíz. El ayate y las semillas del maíz que se colocan en su interior durante el proceso de la pixca, o recolección de semillas, son una elocuente estampa en donde podemos observar a las dos deidades juntas. Todos los símbolos tienen su dualidad y es muy evidente en el caso del agua y la lluvia símbolos noveno y décimo noveno, representados por las deidades Chalchitlicue y Tlaloc. Una consideración no menos significativa para relacionar al símbolo de Xochimilco como una entidad calendárica es el hecho de que esta conformado por dos flores. Esta disposición hace del símbolo una fecha calendárica dentro de la secuencia de los 260 días que constituye un tonalamatl o calendario sagrado de los antiguos mexicanos. Las dos flores estarían asociadas al día 2-flor omexochitl. Esta combinación numérico-simbólica es la correspondiente a la que esta colocada en el lugar número ochenta. Para el siglo XVI esta combinación estaba colocada en el día 1 de marzo si se considera que el 12 de diciembre, fecha para el solsticio de invierno, iniciaba un tonalamatl y si se toma a un año sin bisiesto es decir con febrero de 28 días. Diego Duran, fraile que estuvo en Xochimilco en el siglo XVI consideraba que el año iniciaba en esta fecha, primero de marzo. En el terreno de la arqueoastronomía el primero de marzo de siglo XVI equivale al 11 de marzo del presente milenio, un corrimiento de diez días debido al ajuste calendárico efectuado a fines del siglo XVI por parte del papa Gregorio XIII. Esta fecha puede estar registrada como el momento en el cual el sol se pone por detrás del volcán Ajusco pero visto desde el volcán Teuhtli, un pequeño volcán característico de la demarcación de Milpa Alta también denominado como el Malacachtepec, o cerro del malacate. El malacate es una piedra redonda utilizada en el arte de hilar y malacate era la palabra que se utilizaba para designar a la piedra del sol o calendario azteca, el Temalacate.

Xochiquetzalli, códice Borgia

Xochiquetzalli, códice Borgia

 

códice mendocino

Pictografía de Xochimilco, códice Mendocino




Preparándonos para el 2012

21 11 2009

Hace mas de 5000 años un grupo de seres humanos, visionarios del futuro, tuvieron la gran osadía de programar el tiempo que habría de durar una era cronológica, basada en sus complejos cálculos astronómicos. La autoria de este proyecto al parecer fue obra de los mayas. Acordaron que esta debía durar la cantidad de 1872000 días. El último de estos días terminará al amanecer del día 21 de diciembre del 2012, en la fecha maya 4 flor, 4-ahau, que posee una connotación astronómica de tipo solar, que corresponde al solsticio de invierno, el momento en el cual el sol llega y “sale” en su punto extremo a la derecha del horizonte oriental.
Esta cantidad enorme de días se llama la cuenta larga de los mayas, y comenzó en un día con connotaciones astronómicas en los alrededores del 10 de agosto, del 3113 a.C. Los mayas desaparecieron de su espacio territorial ubicado en el sureste mexicano antes del año 1000 de la era cristiana. Sus sucesores ya no escribieron, como lo habrían hecho sus maestros, las fechas significativas que habría de recordar, en grandes estelas de piedra.
Sin embargo gracias a los estudios de numerosos científicos, arqueólogos y antropólogos, es posible reconstituir el tiempo mesoamericano. Todos los seres humanos que se maravillen de este portento intelectual tendremos la posibilidad de ver concluir uno de estos grandes ciclos y comenzar uno nuevo, y por lo tanto tenemos que hacer una gran fiesta. Un gran festejo, interior o público, individual o multitudinario. Es una oportunidad de oro para comenzar a replantear el quehacer de los seres humanos en la tierra.





Los días y las noches en el tonalpohualli

19 11 2009

Los días y las noches. En el tonalpohualli se llevaba la cuenta de los días pero en la antigüedad los días se componían de momentos diurnos y momentos nocturnos. En este almanaque o calendario se tomaba en cuenta los momentos de 24 hrs. Veinte eran sus símbolos. Sin embargo existían series de 13 días para los momentos diurnos y series de 9 días de momentos nocturnos. Los trece días eran simbolizados por animales alados y los nueve días por personajes llamados caminantes estelares, probablemente asociado a ciertos astros y planetas. La serie de trece días tiene a la mariposa como el animal alado central y la serie novenaria tiene a la muerte como la imagen central. Mariposa y muerte representan una dualidad simbólica asociada a la muerte y a la resurrección. Nuestros antepasados decían que los guerreros muertos retornaban a la tierra en forma de mariposas. Hoy en día esto sigue vigente en la tradición mesoamericana a través del culto a la mariposa monarca. Se dice que las mariposillas son las almas de los difuntos que regresan a la tierra. Las series de trece días se ajustan a los 260 días y se necesitan 20 de estas series para completar un tonalpohualli. La serie de los nueve días no se ajusta a los 260 días, pero esta se usaba para el calendario agrícola de 360 días. 40 veces 9 días hacen 360 días. En la serie novenaria solo faltan 5 días para completar el año civil, son los llamados días nemontemi o uayeb para los mayas.