Dos años antes del año de la fundación de México Tenochtitlan, en 1322, los astrónomos prehispánicos se debieron haber dado cuenta que en el día 4 agua, nahui atl, se sucedía un equinoccio de primavera. Era el día 14 de marzo del año juliano 1322, que corresponde al gregoriano 21 o 22 de marzo, la primavera. El día nahui atl es la combinación calendárica que genera el nombre de la lengua de estos pueblos del valle de México, el nahuiatl-náhuatl.
No pudieron haber dejado de observar esa fecha pues el día nahui atl es el nombre del idioma de los mexicanos que vivían y regresaron a poblar al Valle de México una vez que el peligro de las erupciones del Volcán Xihtle había terminado.
En términos astronómicos la fecha es significativa pues corresponde a una situación astronómica solar que los antiguos mexicanos registraban en sus construcciones. De acuerdo a la arqueoastrónoma Johanna Broda en el equinoccio de primavera el astro rey surge detrás del Papayo, en estas fechas equidistantes del recorrido del Sol sobre el horizonte oriental. Esta observación se hace nada menos y nada más que desde la “pirámide” circular de Cuiculco. Una construcción prehispánica situada al sur de la Ciudad de México.

Para el año de 1322 era el año 12 conejo y es de llamar la atención que en el códice Borgia en la trecena de 1-miquiztli que es por donde transcurre el día 4-agua, está dibujada una imagen del sol asociada a una mariposa, ¿El papayo?, cuyo nombre correcto de acuerdo a esta mi hipótesis es el Papaloyolotl, el corazón de la mariposa, representado en un cerro a la izquierda de la Iztaccihuatl.
