La importancia de la exactitud en las matemáticas, en la astronomía y en los sistemas calendáricos mesoamericanos.

27 09 2019

La importancia de la exactitud en las matemáticas, en la astronomía y en los sistemas calendáricos mesoamericanos.

Las matemáticas y la astronomía son dos áreas del conocimiento humano que requieren de enorme exactitud. Quizá no sea necesario escribir estas líneas por lo evidente del caso pero bueno haré un ejercicio de escritura para hablar de este tema.

En el área de las matemáticas desde haca muchos siglos la necesidad de tener una cantidad exacta para el número PI fue toda una empresa a la que se dedicaron muchas inteligencias a lo largo y ancho de este mundo. Finalmente se ha obtenido un dato bastante exacto gracias a la invención de las computadoras. PI sirve para innumerables cosas en las áreas de la ingeniería y hasta en la estadística y las proyecciones en la economía. Hace 2000 años quizá no era necesario encontrar miles de cifras decimales al número PI pues no eran necesarias tantas cifras, con tres o cuatro eran suficientes. Pero el ser humano que no se conforma con esto se obsesionó hasta encontrarle más cifras y con ello mayor exactitud.images (1)

En el área de la astronomía también la exactitud fue un factor muy importante para  el desarrollo de la civilización terrestre. El deseo de saber con qué periodicidad se movían los astros en el cielo llevo a la necesidad de tener métodos matemáticos para determinar las posiciones futuras de tal o cual astro. Los eclipses de Sol y de Luna fueron una muy buena inspiración para lograr predicciones de estos fenómenos celestes. Hoy en día la exactitud es necesaria porque de esa manera antes de que hubiera satélites en el espacio era la forma de poder dibujar mapas. Es decir que la astronomía y las matemáticas sirvieron para la elaboración de la cartografía de la Tierra. Con la llegada de los satélites artificiales y los sistemas computacionales surgió el GPS ahora tan indispensable en la vida moderna y que todo mundo usa a través de sus smartphones.

Es curioso e interesante que en el mundo mesoamericano prehispánico existió una “obsesión” por tener una exactitud en un punto muy concreto: la duración del año real o año trópico. Los antiguos pueblos de Mesoamérica al parecer llegaron a determinar una ecuación con la cual se podía calcular el año trópico. Esa ecuación es la siguiente: 1508 x 365 días = 1507 x 365.2422 días.

Con esta ecuación se podía determinar el año trópico 365.2422 días 3 diezmilésimas más exacto que el año calculado por Lilius y Clavius durante la corrección gregoriana.

¿Les gustaba la exactitud a los antiguos mexicanos?

Es obvio que sí, no hay discusión. Si esto es así creo que el mejor homenaje a estos seres del pasado es respetar su exactitud y dejar en claro la correlación que permita observar esta exactitud sin necesidad de acomodar datos.

La historia escrita de México ha dejado estos datos en el calendario mexicano: 8 de noviembre de 1519 fue un día 8 viento y el 13 de agosto de 1521 fue un día 1 serpiente.

El sistema calendárico mesoamericano está basado en series de 260 días continuos que se acoplan a series de 52 veces 365 días lo que constituía un siglo azteca o fuego nuevo.

Veintinueve series de fuegos nuevos hacían un total de 1508 veces 365 días, tiempo necesario para construir la ecuación para calcular el año trópico.

Los mayas y los aztecas en el momento de la conquista llevaban el mismo calendario y si en Chiapas o Yucatán se vivía un día 1-cocodrilo en el Valle de México se vivía en el mismo día.

Los mayas tenían un cómputo de los días llamado cuenta larga. Ese cómputo tenía como día final de un total de 1872000 días al símbolo 4 flor. Ese día tenía que coincidir con un solsticio de invierno. La fecha para el solsticio de invierno en el calendario moderno fue el amanecer del 21 de diciembre del 2012, justo ese momento terminaba la combinación para el día 4-flor, 4-ahau. No hay que arreglar nada ni mover días artificialmente en le tonalpohualli. El único detalle es considerar que los días comenzaban al amanecer, como las fuentes del siglo XVI así lo refieren.

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solsticio de invierno 2012, 21 de diciembre, 11:12 UTC, en la Ciudad de México las 6:11 am, el amanecer.

¿Si la correlación varía por un día más o un día menos la exactitud se pierde y pues que fiasco no creen? Si los mayas eran muy meticulosos y exactos en sus cálculos que bello homenaje a su sabiduría considerar que la correlación basada en los datos que escribí anteriormente sean los correctos partiendo también que los días siempre comenzaron al amanecer.

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4-ahau, último día de la serie maya de 1872000 días. Ese día tuvo una duración del amanecer del 20 de diciembre de 2012 al amanecer del 21 de diciembre del mismo año.





El origen del sistema calendárico mesoamericano, del Tonalpohualli.

14 09 2019

Este esquema habla por si solo y es la gran revelación que obtuve desde hace mas de diez años, razón por la cual escribí el libro «1508, el anillo de los fuegos» y registre ante derechos de autor.

SEP.INDAUTOR, REGISTRO PÚBLICO 03-2009-080510245200-01

Revelación 1508 111





Los días en el México prehispánico comenzaban al amanecer

14 09 2019

Breves datos para fundamentar que en la época prehispánica los días comenzaban al amanecer.

En términos generales debemos saber que en un inicio de los tiempos los seres humanos se habrán preguntado en qué momento se deberían de empezar a contar los días. La naturaleza del movimiento aparente del Sol sobre nuestras cabezas nos da las claves de cuando pudieron iniciar los días.

La idea primigenia debió haber sido el amanecer pues era cuando el astro “Rey” se asomaba por el horizonte y ahuyentaba los miedos naturales de la noche en un pasado en donde las bestias se apoderaban de los instantes nocturnos y acechaban a los seres humanos. La veneración al Sol entre las antiguas culturas humanas era al amanecer recordemos solamente a la cultura egipcia quienes tenían a este momento en conjunción con la estrella Sirio el instante en el cual comenzaban no solo su día sino sus años y el momento de sus siembras a lo largo del Nilo.

En el continente Americano no fue muy diferente y el amanecer fue un momento primordial.

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El Sol al amanecer surgiendo del cerro Papayo, a los 260 días del solsticio de invierno.

El Sol al amanecer surgiendo del cerro Papayo, a los 260 días del solsticio de invierno. Visto desde el Cerro de Xochitepec. Descubrimiento del autor de estas líneas.

Después del amanecer viene el mediodía, momento en el cual el Sol despliega su mayor energía física, su calor. Se puede decir que el mediodía es la segunda posibilidad de empezar los días y contarlos pero el medio día debe considerarse un elemento más sofisticado y es la existencia de la verticalidad. Para nosotros ciudadanos del siglo XXI este elemento no tiene mucha dificultad para entenderlo pero en el pasado debió haber sido todo un complejo mental. El medio día nos lleva a la posición más alta del Sol y es su paso cenital el cual solo puede ser observado entre los trópicos terrestres. El asunto se pone más complicado entonces.

La tercera posibilidad es el atardecer. Algunos pueblos de la Tierra comienzan sus días en estos momentos cuando el sol se oculta o se pone. Entre los antiguos mexicanos los atardeceres así como los amaneceres servían para situar arquitectónicamente sus construcciones, pirámides y templos. Pero preferían mas las alineaciones durante el amanecer.

La cuarta posibilidad es la medianoche, pero determinar el momento exacto de la media noche requiere de elementos más sofisticados pues las referencias para establecer este momento son las estrellas y estas se mueven durante un año todo un ciclo. Los antiguos mexicanos preparaban la llegada del nuevo día de un fuego nuevo durante el anochecer y prendían un gran fuego para esperar el amanecer. Sin embargo las medianoches no eran el momento con el cual iniciaban sus días.

Actualmente en la literatura arqueológica está muy estudiado el tema de los calendarios de horizonte y fueron muy importantes para determinar las posiciones arquitectónicas de las construcciones prehispánicas. El amanecer era la posición más importante y se puede rastrear hoy en día la razón por la cual tal o cual templo prehispánico tiene tal orientación en el sitio en donde se construyó. Los antiguos mexicanos tenían sus calendarios de horizonte, existen muchos en el área mesoamericana pero uno en particular se localiza en Cuicuilco y en Xochimilco. Desde estas posiciones el volcán Popocatepetl es clave para los cómputos calendáricos del Valle de México. Tichy, Joana Broda y Rafael Zimbrón han documentado este aspecto entre muchos otros.

Otro aspecto nada deleznable es la existencia del Chac Mool, una escultura característica de un personaje de la lluvia que mira volteando hacia el horizonte, el amanecer.

Hay un aspecto muy importante que tiene que ver con la biología de los seres vivos y en especial para el ser humano. Los seres humanos responden al ciclo circadiano, un ciclo que dura un día y que comienza al amanecer pues es cuando el organismo eleva sus niveles de presión en la sangre. El organismo le dice al ser humano ¡despierta!. La noche fue para descansar, el amanecer para encender «motores», el mediodía para desarrollar trabajo así como el atardecer. Ya estando el cuerpo cansado viene la etapa a la medianoche de reparar el organismo. El ciclo circadiano es un ciclo natural, fisiológico, no es un ciclo cultural asociado a las costumbres humanas. Si este ciclo no se respeta hay alteraciones orgánicas en nuestro cuerpo. Por eso cuando nos levantamos y vemos un nuevo día tenemos más ganas de seguir viviendo. La energía del cuerpo humano se comienza a despertar y hay positividad.

En la tesis de grado para obtener la maestría en Estudios Mesoamericanos por la UNAM el autor Rafael Eduardo Villaseñor Montiel en su trabajo: “Los calendarios mesoamericanos analizados desde una perspectiva interdisciplinaria” presenta los siguientes esquemas que señalan a los años 2-carrizo, ume-acatl, como los que inician el ciclo de los 52 años al amanecer. A continuación los esquemas:

años amanecer acatl

años acatl amanecer

duran años carrizo

Por eso y muchas cosas más los días en el antiguo México comenzaban al amanecer.





La cuenta maya

31 08 2019

La cuenta maya.

El pueblo maya tenía desde hace mucho tiempo una secuencia de días a seguir que constaba de 1872000 de ellos. Esto equivalía a más de 5000 años, 5125.366127 días para ser exactos tomando como base para el año trópico la medida de 365.2422 días.

Los mayas crearon este número de días para contar y los agruparon en series de 360 días de manera que necesitaban contar 5200 veces esa cantidad.

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Dibujo de una estela maya en donde se observa el dato inicial de 5200 veces 360 días o también 13 veces 7200 días, 13-baktunes. Al final de la serie el día 4-AHAU

Una particularidad de este conteo de días llamado cuenta larga maya es que corresponde a un cómputo  que espera la finalización de este en un día particular llamado 4-señor, 4-ahau o 4-flor en la traducción náhuatl. Este aspecto es muy importante para las correlaciones con el calendario europeo moderno. La importancia radica en la precisión en que se va a dar a la cuenta larga maya en función de su día final que sucedió el 21 de diciembre del 2012. Astronómicamente y con el dato moderno el solsticio de invierno del 2012 que se presentó a las 5 de la mañana se puede tener la certeza de que ese día fue el fin de la era maya.

Al amanecer del 21 de diciembre del 2012 comenzó una nueva secuencia de 1872000 días con la combinación numérico-simbólica 5-imix, 5-cocodrilo. En esa combinación 5-imix inicio la era maya de hace más de 5000 años también obviamente.

Con este dato se puede decir por dar un ejemplo que el 12 de septiembre del año 2019 será un día 4-movimiento, nahui ollin en lengua náhuatl.





El marcador del año.

21 12 2018

El marcador del año.

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Marcador del año 2-carrizo

 

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Aquí se muestra otro fuego nuevo en el marcador 2-carrizo 

 

 

 

Entre los antiguos mexicanos desde la época de los toltecas el nombre de los años tenía una particular manera para nombrarlos.

Como ya bien se sabe y está establecido entre este antiguo grupo cultural, los Toltecas, los años se designaban con cuatro símbolos obtenidos lógicamente de la veintena de días del tonalpohualli. Los símbolos escogidos fueron la casa, el conejo, el carrizo y el pedernal. A cada uno de estos símbolos se le adjudicaba un numeral del 1 al 13, de manera que se conformaban 52 combinaciones diferentes correspondientes a un fuego nuevo, 52 años, un xiuhmolpilli en lengua nahuatl. Los Toltecas optaron por iniciar sus años en la combinación 2-carrizo.

Esta manera de designar los años es muy clara en el códice de la peregrinación Tolteca-Chichimeca o Tira de la peregrinación. En dicho códice se observa como cada 52 años se ritualizaba un fuego nuevo con el nombre del año 2-carrizo.

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Símbolo del fuego nuevo o xiuhmolpilli, 52 años

 

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Este hecho presenta algunos problemas para su comprensión pues de inmediato surge la pregunta del porque no iniciaban su año en el día de inicio de un tonalpohualli original o sea en el día 1-cocodrilo. Los mayas también presentaban esta curiosidad de no empezar su año en esta combinación a pesar de que en sus libros antiguos como el Popol Vuh o el Chilam Balam se cuenta que el primer día del año era el cocodrilo, supongo yo que en el número uno pues era el primer día. Los mayas comenzaban su año en el día 1-lluvia, cuestión que hay que aclarar en otro ensayo pues vamos a ver porqué los Toltecas comenzaban su año de los fuegos nuevos con la combinación 2-carrizo.

Para esto nos vamos a apoyar en el dato que ofrece Fray Bernardino de Sahagún quien anotó que los indígenas comenzaban su año en un 2 de febrero. Un dato adicional entre otros es el relativo a la fecha que inicia la mayordomía del niñopa en Xochimilco, un símbolo que se venera desde hace mucho en esta región y que representa al símbolo del año pues quien lo cuida se cambia cada año. El inicio de esta festividad va acompañada de fuegos pirotécnicos que recuerdan la ceremonia del fuego nuevo prehispánico.

Curiosamente en el año de 1559 se le otorga a Xochimilco por parte de la corona española el título de “noble ciudad” a petición de sus habitantes. Algo importante debía de haber en ese año pues era el inicio de un fuego nuevo.

“Es nuestra merced y voluntad y mandamos que ahora y de aquí en adelante el dicho pueblo de Xochimilco se llame e intitule y pueda llamar e intitular la Noble Ciudad de Xochimilco, y que goce de las preeminencias, prerrogativas e inmunidades que gozan y deben gozar las otras ciudades de las dichas nuestras Indias”

Felipe II de España, resolviendo la petición de los habitantes de Xochimilco.

Archivo General de la Nación, Reales Cédulas Duplicadas, vol. 1, exp. 166, f. 151.

 

Tomando como base el estudio que realicé para establecer la correlación del calendario mexicano con el europeo resulta que el 2 de febrero de 1559 comenzó un fuego nuevo. El día de inicio fue en las cuentas prehispánicas el 13 carrizo, sin embargo el nombre del año cae 80 días después o sea el 2-carrizo. En esos tiempos ese día era el 23 de abril del mismo año de 1559. Aplicando la corrección gregoriana resulta que ese día es en la actualidad el 3 de mayo una fecha muy significativa en los pueblos mesoamericanos pues es donde se celebra la festividad de la santa cruz. Esta festividad es una práctica sincrética a todas luces pues en el fondo era la fecha dedicada al tonalpohualli cuyo símbolo es la cruz foliada, el símbolo del principio y el fin, el cero maya, representado en diversos códices de culturas afines en Mesoamérica. Era una cruz que figura una flor de cuatro pétalos.

El símbolo 13-carrizo lo localizamos en la piedra del Sol en la parte superior y al marcador 2-carrizo en la frente de la imagen de Tonatiuh, el personaje central que muestra su lengua.

Hay más que decir al respecto pero por el momento creo que es suficiente. Cuando sea el día 2-carrizo aclararemos más cosas que sorprenderán a propios y extraños.





Año nuevo 6-conejo

24 10 2017

Año nuevo 6-conejo

Este amanecer del 23 de octubre del 2017 inició el año prehispánico 6 conejo.

La duración de los años al estilo tolteca era de 365 días exactos, sin cuartos de día ni mitades, ni tres cuartas partes, 365 días enteros y exactos. Los días se medían de un amanecer a otro amanecer, cuando el Sol surgía por el horizonte oriental.

Este periodo de 365 días por año hacia que el inicio del año dentro del esquema juliano gregoriano se fuera moviendo hacia atrás en el calendario occidental. De esta manera los años tenían diferentes comienzos en un calendario de 365.25 días. Esta es la razón por la cual no coinciden las fuentes en relación con que día comenzaba el año entre los pueblos mesoamericanos. Diego Duran escribió que este año comenzaba el 1 de marzo, por su parte Fray Bernardino de Sahagún decía que comenzaba el 2 de febrero.

Algunos contemporáneos investigadores suponen que el inicio en el calendario actual fue el 12 de febrero, pero consideran años bisiestos, cosa que no existía en el México antiguo, los años tenían una duración de 365 días.

Los años tenían cuatro denominaciones: casa, conejo, carrizo y pedernal. A estos cuatro símbolos se les adjudicaba un número del uno al trece y de esa manera se tenían 52 combinaciones. El resultado era un conjunto de 52 años, llamado xiuhmolpilli. Dos de estos conjuntos de años hacían 104 años y eran llamados wewetiliztli.

El año 6 conejo comenzó en un día 4 conejo de la serie del tonalpohualli. Esto es así porque el nombre o marcador del año se daba a 80 días después del inicio del año. Una cuestión suigéneris de este calendario.

¡Feliz año 6 conejo!





Los pasos cenitales del Sol, Venus y la era maya.

17 05 2011

Los pasos cenitales, Venus y la era maya.

Como ya se ha dicho el ciclo maya de 1872000 días estaba constituido por 5200 periodos de 360 días o por 7200 periodos de 260 días.

El ciclo de 360 días se aproxima al año solar y el ciclo de 260 días es el tzolkin o calendario ritual.

¿Habrá tenido que ver el ciclo sinódico de Venus de 584 días en la cuenta de la era maya?

He aquí un curioso hallazgo sin la intención de encontrarle mangas al chaleco o 5 pies al gato.

Veamos:

Si la serie de 1872000 días de la serie maya estuviera sistematizada al ciclo de 584 días tenemos que 3205 de estos periodos mas un remanente de 280 días es equivalente a la duración de la era maya.

Lo anterior no hubiera tenido significado si tomamos en cuenta que justo el 17 de mayo, día 6-ollin, del 2011 iniciaría el último periodo de las 3205 series venusinas hasta llegar al 21 de diciembre del 2012, el fin de una era maya. El 21 de diciembre del 2012 el paso cenital se dará en las latitudes de la región desértica de Atacama en Chile. El águila y el cóndor en conexión calendárica basada en la astronomía prehispánica Americana. El 15 de mayo del 2011 fue día águila y el 16 de mayo día cóndor.

Pero algo mas sorprendente es darse cuenta que el 17 de mayo del 2011 se sucede la fecha para el paso cenital por el Valle de México, antes Tenochtitlan.

Es decir que muy probablemente los mayas programaron el inicio del último periodo de las series de 584 días en un paso cenital por el centro de México. Y aun hay más: El periodo que va de la primera serie de 584 días hasta la serie 3204 constituye un periodo de años solares de tipo trópico exactos.

3204×584 días= 5123 años trópico.

Estas series venusinas habrían comenzado hace más de 5000 años en un paso cenital por el valle de México y terminado el 16 de mayo del 2011 para dar paso al último periodo de 584 días el 17 de mayo del 2011.

 





Los relojes de Sol

19 11 2010

Los relojes de Sol

reloj de sol

reloj de sol

Si vivieras en los inicios de la era cristiana saber la hora en que estabas no era cosa fácil, no había relojes mecánicos, ni digitales y sin embargo existía una manera de saber en que momento de día o de la noche se vivía. Uno de los recursos que se utilizaban eran los relojes de Sol, que por lo menos proporcionaban la hora en los momentos en los que estaba el Sol, durante el día, en los momentos diurnos.

Los relojes de Sol básicamente están construidos con una varilla perpendicular clavada la superficie de la tierra que sirve para proyectar el movimiento de la sombra que el Sol produce en la superficie, en su movimiento aparente alrededor de la tierra. Las variaciones de la sombra de esta varilla se marcan y se sistematizan y así tenemos un reloj de Sol.

reloj de sol de tipo romano

reloj de sol de tipo romano

Los relojes de Sol los hubo en las antigua culturas del mundo y uno de los mas celebres eran las agujas de piedra u obeliscos egipcios. Estos relojes de Sol de enormes dimensiones servían además, de proporcionar la hora del día, para marcar periodos de tiempo muy grandes de 1460 años, el ciclo Sóthico.

En el México precolombino existieron también estos adminículos. Y es quizá uno de los remanentes de este reloj de Sol el palo que sirve a los voladores de Papantla para ritualizar el tiempo al estilo prehispánico.

voladores de papantla

voladores de papantla

Los antiguos mexicanos dividían el espacio temporal de las modernas 24 horas en 4 secciones de 6 horas. El amanecer, el medio día, el atardecer y la media noche eran los puntos cardinales que se tomaban en cuenta. El amanecer marcaba el inicio de un nuevo día. Y el medio día tenía una significancia mayor en el momento en el cual el sol se encontraba en su paso cenital. El paso cenital de Sol es el momento en el cual este astro no produce sombra en una varilla colocada verticalmente al plano de la superficie terrestre. Los pasos cenitales solo se pueden observar entre los paralelos tropicales, el de cáncer y el de capricornio. Los pasos cenitales sirvieron para medir con gran exactidud la magnitud de los años reales.

En los alrededores de la era cristiana el paso cenital observado en el paralelo que pasa por el valle de México sirvió como marcador para iniciar las series de 52 años llamados xiuhmolpilli, que los toltecas acostumbraban a ritualizar.

Si en algún momento los mesoamericanos utilizaron un reloj de sol que dividiera en más de cuatro porciones al día este debió haber sido un reloj de 8 o de 20 divisiones.

La división en 8 partes del total de las 24 horas da como resultado la observación de 8 grupos estelares o constelaciones, muy semejante a como lo debió haber hecho el I Ching en la antigua China.

Por otra parte si el día se dividiera en 20 partes correspondería a las “horas prehispánicas”





Equinoccio de primavera 2012

2 03 2010

El equinoccio de primavera

IQUIZAYAN

Martes 20 de marzo del 2012

2 serpiente, ome coatl
Todos a las pirámides, conviviendo con respeto y cuidando el entorno patrimonial.

 

Equinoccio de primavera en Chichén Itzá

Descenso de Kukulkán en Chichén Itzá

Pirámide del Sol

Pirámide del Sol en Teotihuacan

El equinoccio de primavera del 2012 se registrará el martes 20 de marzo, un día después 21 de marzo, fecha onomástica del benemérito de las Américas; don Benito Juárez.

Equinoccio significa que la duración de las noches equivale a la de los días o momentos diurnos. Sin embargo para los pueblos antiguos medir de esa manera el equinoccio era muy complejo de manera que optaron por medirlo a partir de las salidas del sol.
Y es que visto desde la tierra, el equinoccio es un instante del año en el cual se registra el punto en el horizonte en donde el sol surge a la mitad de su recorrido de norte a sur o de sur a norte, de solsticio a solsticio. El punto intermedio entre dos solsticios es la primavera. Es muy probable que esta estación se denomine Iquizayan, que en nahuatl quiere decir: el origen. La etimología de esta palabra sustenta el hecho de que los pueblos mesoamericanos siempre iniciaron sus días al amanecer.
El sol visto desde la tierra en el momento del amanecer presenta un movimiento aparente que se puede registrar día a día. Este movimiento culmina en dos puntos máximos llamados solsticios. Para el hemisferio norte estos solsticios se presentan a fines de diciembre y de junio. Los equinoccios por su parte se registran a fines de marzo y de septiembre. Al equinoccio que sucede el 21 de marzo se le denomina equinoccio de primavera e indica el momento de inicio de esta estación del año, caracterizada por el incremento de la vegetación que durante el invierno murió o se mantuvo latente. El equinoccio marca el punto exacto de la orientación geográfica oriente-poniente. El oriente era el punto cardinal dedicado a la lluvia a Tlaloc, quien moraba en el Tlalocan, y esto era así por que el valle de México era el punto central de referencia de los 4 puntos cardinales y hacia el oriente se podía ver la sierra nevada y el majestuoso Popocatepetl, el volcán de Tlaloc y su amada Iztaccihuatl, la mujer blanca, la blancanieves mexicana o la bella durmiente.
Los antiguos mexicanos observaban este momento y los mayas construyeron la famosa pirámide de Kukulcan para registrar exactamente el paso de esta estación  ayudándose de un ingenioso y complejo juego de sombras que hacen parecer el descenso de una serpiente constituida por triángulos de luz que desembocan en las fauces de una serpiente de piedra. La serpiente representa la tierra que al igual que la serpiente cambia de piel tornándose verde.
Si se considera la información del fraile Diego duran del siglo XVI que decía que el año iniciaba un primero de marzo tenemos que por aquellas épocas el 21 de marzo iniciaba la segunda veintena del calendario agrícola llamada tlacaxipehualiztli, representada por el sacrificio de un ser humano, símbolo al parecer del cambio de piel de la tierra durante la primavera.
Para las culturas antiguas del hemisferio norte era muy importante saber en que momento comenzaba la primavera ya que al depender de la agricultura para su sobrevivencia sabían cual era el momento para iniciar sus siembras.
Es sorprendente que actualmente en las zonas arqueológicas de México como: Teotihuacan, Tajín, Chichén Itzá, Cuicuilco, etc, se registre una multitudinaria asistencia de personas para reencontrarse con sus raíces indígenas, en hora buena porque con estos actos rituales, aparte de llenarse de energía vital, se brinda un tributo y homenaje a aquellos seres que nos precedieron que poseían la sabiduría de vivir en armonía con la naturaleza. Si bien también entre ellos existían conflictos creo que lo más rescatable de esa cultura antigua fue su contacto vivencial y cosmogónico con la naturaleza.

En los siguientes enlaces podrás ver el descenso de Kukulkán en Chichén Itzá

En este enlace podrás verificar la hora exacta del equinoccio de primavera, no solo para el 2010 sino para otras decenas de años:

http://www.elcielodelmes.com/cambio_de_estaciones.php

El equinoccio de primavera y su ritualización es algo muy antiguo.

Se remonta a épocas muy tempranas, en los inicios de la cultura humana y de la agricultura. Con el paso de los años esperar la llegada de este equinoccio, muy en especial para los seres que habitaban en el hemisferio norte, significaba un momento de gran alegría pues era el tiempo en el que se acercaban las lluvias y con ello la fertilización de los campos para poder sembrar.

En las antiguas culturas del valle del Indo este momento se asociaba a una deidad llamada Mitra que fue posteriormente exportada hacia los persas, a los egipcios, a los griegos y a los romanos. Mitra era el símbolo de la primavera. El sol Invicto, que al estar a la mitad de su recorrido era el sol de justicia, equilibrado, balanceado, el sol equinoccial.

gorro frigio persa

gorro frigio persa

gorro frigio en Europa

gorro frigio en Europa

gorro frigio de la revolución francesa

gorro frigio de la revolución francesa

El culto a Mitra fue retomado durante la Revolución Francesa y fue común en la simbología de este periodo el famoso gorro frigio. Es un gorrito regordete parecido a aquellos que llevan algunos gnomos con la parte final retorcida. Este emblema de los liberales se usó en México y al triunfo de la independencia, durante el periodo repúblicano,  se acuñaron monedas con la imagen de este gorrito y hasta hace unos pocos años en pleno siglo XX esta imagen estaba grabada en las monedas de cobre de 20 centavos, en el centro de esta moneda se veían los volcanes desde los cuales se asomaba el sol en el equinoccio de primavera.

moneda republicana de México con gorro frigio

moneda republicana de México con gorro frigio

Moneda republicana con gorro frigio y balanza

Benito Juárez, un liberal por excelencia, nacería en este día, el día señalado por las logias como el más importante dentro de su calendario ritual semioculto.

En contraparte Cristo moriría en un equinoccio de primavera. A partir del año 325 d.C. se tomaría al 21 de marzo como la fecha de este equinoccio, era el día de la pascua de resurrección, el misterio mayor de la iglesia católica apostólica y romana.

Los antiguos mexicanos veneraban este día porque veían en el Sol la causa fundamental de la vida. Una interpretación científica. Los seres humanos que nos reunamos espontáneamente en los diversos sitios arqueológicos del país nos llenaremos de energía vital. El estar en comunión con nuestros semejantes es para muchos de nosotros un rito sencillo que nos reencuentra con nosotros mismos y con nuestra comunidad. Es un pretexto para estar juntos en paz y armonía. Esto es lo que tristemente no entienden algunos «científicos» que lamentablemente carecen de sensibilidad ante un hecho que lleva una carga de ingenuidad.

En este 2010 estamos a muchos siglos de ese pasado prehispánico, sin embargo me parece valido ritualizar este momento pues convoca a miles de personas a asistir a distintos puntos arqueológicos del país y es una oportunidad de oro para reconocernos y conocer esa parte de un pasado vigoroso. Casi nadie dice nada de la peregrinación el 12 de diciembre a la Villa de Guadalupe que al igual que el 21 de marzo convoca a multitudes de personas. Lo bello de este día radica en que nadie abandera estos festejos. Las iglesias y las ideologías se convulsionan por eso.

Como festejar este día y que rituales se deben de hacer es cosa de cada quien, en lo individual o en grupos. Quienes puedan ir a una zona arqueológica en buena hora y quienes no les digo que lo mas importante es coincidir por lo menos una vez al año que este mundo necesita mas que ciencia, sabiduría. Recordemos que el gran pintor y grabador español Francisco de Goya dejó para la posteridad esta verdad de a kilo: “el sueño de la razón produce monstruos”

Que bueno que los mexicanos nos reunamos para ritualizar este momento astronómico.





El tonalpohualli en el horizonte oriental de Xochimilco

4 12 2009

 Un acercamiento al conocimiento de la astronomía prehispánica

22dic2005-065

Es ya conocido que en el pasado precolombino los antiguos pobladores de México tenían un amplio conocimiento acerca de la astronomía. Una de las mayores preocupaciones de nuestros antepasados fue el saber la duración exacta del año con el fin de sistematizar los periodos agrícolas.

A lo largo de siglos de paciente observación nuestros antepasados llegaron a saber que las estaciones estaban reguladas por la posición aparente que el Sol ocupaba al amanecer tomando como referencia las montañas por las cuales salía el astro rey.

Observaron que desde una misma posición a lo largo de un año el Sol no salía siempre por el mismo punto en el horizonte. Dicha estrella realiza  aparentemente un recorrido de sur a norte y de norte a sur. Sus puntos máximos de desplazamiento son los solsticios, y los equinoccios son los momentos en que el Sol está a la mitad de su camino. El tiempo de este recorrido es lo que constituye un año de 365 días aproximadamente.

En Xochimilco al parecer el año y los solsticios fueron medidos por los antiguos astrónomos xochimilcas desde un posicionamiento fijo, que fue la cúspide del cerro emblemático de la región llamado Xochitepec.

Desde este punto de observación resulta en verdad sorprendente cómo, durante el solsticio de invierno, cuando el Sol alcanza su punto máximo de desplazamiento hacia el sur, el astro rey surge por la punta del volcán Popocatepetl.[1]

Sin embargo, no sólo el año era medido sino también un sui géneris calendario de 260 días, llamado tonalpohualli, que al escribirse en sendas tiras de papel amate recibió el nombre de tonalamatl.[2]

Desde el Xochitepec la serie de 260 días al parecer también fue calculada, y el cerro Papayo es el punto geográfico sobre el horizonte oriental por donde surge el Sol a los 260 días después del solsticio de invierno.[3] Se trata del tonalamatl completo señalado en la Sierra Nevada y que tiene el Xochitepec como el eje de observación.

El Sol al amanecer surgiendo del cerro Papayo, a los 260 días del solsticio de invierno.

El Sol al amanecer surgiendo del cerro Papayo, a los 260 días del solsticio de invierno.

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Esquema fotográfico en donde se muestra los puntos por donde surge el Sol visto desde Xochitepec en el solsticio de invierno y a los 260 días. El 22 de diciembre por la cima del Volcán Popocatepetl, el 7 de septiembre por el cerro Papayo, «papallotl»

En el principio del siglo XVI, cuando los europeos llegaron a tierras americanas, el solsticio de invierno sucedía en los alrededores del 12 de diciembre, fecha astronómica que evidentemente estuvo asociada al culto Guadalupano. Si a partir de esta fecha se cuentan 260 días se llegará al día 28 de agosto.[4] Para los pueblos originarios de Xochimilco estas dos fechas resultan reveladoras pues constituyen los días en los cuales se realizan las dos peregrinaciones más significativas que convocan a un gran número de pobladores de la región: la de la villa de Guadalupe y la de Chalma.

Esquema fotográfico en donde se muestra los puntos por donde surge el Sol visto desde Xochitepec en el solsticio de invierno y a los 260 días.

Con base en mis observaciones sostengo que el tonalamatl, prohibido durante el proceso de evangelización, fue guardado inteligentemente por los indígenas xochimilcas mediante el esquema ritual de la recién llegada religión católica.

La existencia del cerro Papayo como marcador solar da sentido al calendario ritual y constituye una singularidad en el contexto de las investigaciones arqueoastronómicas. Hasta el momento no se conoce un marcador en otras latitudes mesoamericanas en el que explícitamente esté presente el tonalamatl en función de los calendarios de horizonte.

Si esta particularidad sólo se dio en Xochimilco, nuestra región desde hace mucho tiempo debió haber sido considerada como una zona especial en donde se medía el año solar y el calendario ritual de 260 días, que acompañó no sólo a nahuas, sino también a  mayas, mixtecos, zapotecos, purépechas, entre otros.

En conclusión, el cerro de Xochitepec posee la peculiaridad de computar no sólo el solsticio de invierno, como lo apunta Zimbrón, sino también de medir la serie sagrada de los 260 días. Y dada la coincidencia del cerro Papayo como marcador solar que da fin al cómputo del tonalamatl resulta un verdadero milagro su ubicación geográfica en el paisaje oriental del valle de México.


[1]Este dato fue obtenido por el investigador Rafael Zimbrón. Ver “El solsticio de invierno en el Cerro Xochitepec”, en Nosotros, revista de reflexión y difusión, México, D.F., número 76, enero de 2005, pp. 19 y 20.

[2] El tonalamatl era un calendario ritual que estaba compuesto por la combinación de trece números y veinte símbolos. Los números eran representados por trece animales alados y los símbolos por veinte animales, objetos rituales, fenómenos naturales, astros celestes, y ciertos vegetales. Con este calendario se tejía la urdimbre cósmica del tiempo, se estructuraba el año solar de 365 días y se podían predecir los periodos de eclipses.

[3] Este dato fue obtenido por el autor de estas líneas y publicado en Enero del 2009, ( periódico «El AZOTADOR, del pueblo y para el pueblo» y para ello fue necesario realizar varias visitas anuales al Xochitepec para registrar esta observación.

[4] Si se hacen los ajustes necesarios, debido a la corrección gregoriana realizada en 1582, las fechas 12 de diciembre y 28 de agosto se han desplazado actualmente al 22 de diciembre y al 7 de septiembre, respectivamente. El 22 de diciembre corresponde al solsticio de invierno.