El origen de la estructura del tonalpohualli. Conferencia, 14 de septiembre de 2019 al medio día.

2 09 2019




La cuenta maya

31 08 2019

La cuenta maya.

El pueblo maya tenía desde hace mucho tiempo una secuencia de días a seguir que constaba de 1872000 de ellos. Esto equivalía a más de 5000 años, 5125.366127 días para ser exactos tomando como base para el año trópico la medida de 365.2422 días.

Los mayas crearon este número de días para contar y los agruparon en series de 360 días de manera que necesitaban contar 5200 veces esa cantidad.

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Dibujo de una estela maya en donde se observa el dato inicial de 5200 veces 360 días o también 13 veces 7200 días, 13-baktunes. Al final de la serie el día 4-AHAU

Una particularidad de este conteo de días llamado cuenta larga maya es que corresponde a un cómputo  que espera la finalización de este en un día particular llamado 4-señor, 4-ahau o 4-flor en la traducción náhuatl. Este aspecto es muy importante para las correlaciones con el calendario europeo moderno. La importancia radica en la precisión en que se va a dar a la cuenta larga maya en función de su día final que sucedió el 21 de diciembre del 2012. Astronómicamente y con el dato moderno el solsticio de invierno del 2012 que se presentó a las 5 de la mañana se puede tener la certeza de que ese día fue el fin de la era maya.

Al amanecer del 21 de diciembre del 2012 comenzó una nueva secuencia de 1872000 días con la combinación numérico-simbólica 5-imix, 5-cocodrilo. En esa combinación 5-imix inicio la era maya de hace más de 5000 años también obviamente.

Con este dato se puede decir por dar un ejemplo que el 12 de septiembre del año 2019 será un día 4-movimiento, nahui ollin en lengua náhuatl.





Fray Diego Duran y el inicio del año en el 1 de marzo y el falso 11 de marzo con el ajuste gregoriano.

27 08 2019

¿Por qué Fray Diego Durán pensaba y escribió que el año antiguo de México comenzaba el 1 de marzo en el símbolo 1-cipactli?

Fray Diego Durán fue un fraile, al parecer llegado a México en el siglo XVI, que durante el proceso de evangelización después de la guerra de la conquista española se interesó en dejar constancia de las costumbres, ritos y mitos de los habitantes de México.

Dejó escrito su libro: “Historia de las Indias de Nueva España y islas de Tierra Firme” y fue ahí en donde anotó la fecha del supuesto inicio de los años prehispánicos 1 de marzo, 1 cipactli.

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Uno-cipactli. petroglifo grabado en las piedras del cero Cuauilama en el pueblo de Santa Cruz Acalpixca de Xochimilco.

Los años prehispánicos estaban constituidos por periodos de 365 días exactos. Los días se medían de un amanecer a otro amanecer. Siendo así no puede ser verdad lo que nos dejó escrito tan dedicado Fraile pues el calendario con el cual venían los europeos era el de estructura Juliana, es decir que contaba con un día que se aumentaba cada 365 días, el bisiesto. Este desfase, de un día cada cuatro años, hacia que el año prehispánico se moviera hacia atrás de la fecha juliana cada que pasaban los años, los lustros, decenios y siglos.

El hecho real de encontrarse con un calendario de 365 días debió haber causado mucha confusión en el Fraile y en su afán de dejar acabada su obra sin más preámbulo dejó asentado aquel dato.

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Historia de las Indias de Nueva España

Pero, ¿De dónde provenía esa información relacionada al inicio del año?, una de las posibles respuestas está en una información recabada de los informantes indígenas der la época. Al tratar de entender cómo se estructuraba el calendario prehispánico se hizo un recuento de días y años a partir de una época anterior al siglo XVI para que pudiera hacer entender y comprender al Fraile el funcionamiento del calendario autóctono. La fecha clave es el inicio de un fuego nuevo ocurrido en el año de 1403, en un día 13 de marzo, justo en un equinoccio de primavera, la fecha prehispánica en el tonalpohualli era la combinación númérico-simbólica 13 carrizo. Doce días antes, 1 de marzo fue la fecha prehispánica 1-cipactli. Todos quienes han estudiado el calendario de la zona náhuatl del centro de México saben que los inicios del fuego nuevo no arrancaban en la combinación 1-cipactli pues como lo demuestran varios códices en ellos se ve que los fuegos nuevos tenían como símbolo a la combinación 2-carrizo, su marcador del año, pero comenzaban 80 días antes de esta combinación en el día 13-carrizo.

La combinación 1-cipactli fue una fecha ancestral de un tonalpohualli llamémosle ideal que hacían referencia a relatos en donde el cocodrilo cipactli junto con su pareja uzumactli, representaban a la dualidad que dieron origen al calendario. Los mayas nombraban a esta pareja como Cipactonal y Oxomoco.

Relatos antiguos combinados con la realidad calendárica fueron las bases de esta confusión pues si bien en la mitología se asociaba al cocodrilo como el animal primero que aparecía en los días de la veintena calendárica, en la cuenta de esas épocas que vivió el Fraile Diego Durán, el cocodrilo ya no era el inicio de los años. De hecho si se hubiera considerado al cocodrilo como inicio de los fuegos nuevos con su numeral UNO, esta combinación solo se podría recuperar al término de 52 periodos de 365 días llamado xiuhmolpilli.

Si se considera la fecha 1 de marzo de 1403 con la correlación 1-cipactli se llega a la fecha del 8 de noviembre de 1519, (encuentro de Cortés con Moctezuma) como la fecha antigua de 8-viento y la posterior fecha del 13 de agosto de 1521(la última batalla entre Mexicanos y Españoles) con la fecha de 1 serpiente siempre y cuando se tome en cuenta un curioso detalle, los días siempre comenzaban al amanecer y tenían una duración de 24 horas, de un amanecer a otro amanecer. El día 1-serpiente tenía sus últimos momentos al inicio del 13 de agosto de 1521. Al salir el Sol del mismo 13 de agosto comenzaba el día 2-muerte. El 13 de agosto de 1521 tuvo dos combinaciones numérico simbólicas. De la media noche al amanecer fue 1-serpiente y después del amanecer 2-muerte hasta el amanecer pero ya del 14 de agosto. Esta correlación corresponde a la misma que está escrita en la Tira de la Peregrinación o Códice Boturini. A su vez corresponda a la cuenta larga de los pueblos mayas que dieron como el final de su 13 baktun , 5200 periodos de 360 días a la fecha 21 de diciembre del año 2012, el fin de una era maya. El 21 de diciembre del 2012 al amanecer concluía el día 4-flor, 4-ahau. Astronómicamente a las 5 de la mañana ocurrió el solsticio de invierno el 2012.





Festival Viva México en Xochimilco.

10 08 2019

https://www.facebook.com/festivalvivamexicoenxochimilco/

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Ahí estaremos presentando mi libro y la agenda 2020, Tonalpohualli con una conferencia acerca del desciframiento del calendario azteca.

 

Agenda Tonalpohualli

La agenda Tonalpohualli 20202 y el libro 1508 Los fuegos del Tiempo

Libro y agenda del calendario mexicano

La agenda Tonalpohualli 20202 y el libro 1508 Los fuegos del Tiempo

Serigrafías de los días del tonalpohualli

Serigrafías que se exhibirán en la Feria

Carpeta de serigrafias

Serigrafías que se exhibirán en la Feria

 





CHICUAROTE

28 06 2019
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Cincoate o tzincoatl en nahuatl, La serpiende del maíz.

CHICUAROTE viene de CHINCUAL. Aquí en Xochimilco a los niños que no se están quietos, que son hiperactivos se les dice que tienen CHINCUAL. Las madres muy enojadas decían: ¡te voy a embarrar chile en las nalgas! para que se te quite el CHINCUAL. Los niños a pesar de que los amenazaban con este remedio terrible no hacían caso y las madres soltaban el adjetivo de ¡Tercos! como los chicuarotes. Los Chicuarotes eran la gente de San Gregorio que a decir de los habitantes del centro de Xochimilco, de los barrios eran tercos. Aún hoy se escucha decir ¡Terco como chicuarote! o sea como CHINCUAL. Pero surge la pregunta: ¿Qué es el CHINCUAL?. En mi opinión es una deformación fonética de la palabra nahuatl Tzincoatl, la serpiente que cuida al maíz, que al castellanizarse pasó a ser la palabra cincuate. El sonido “tz” en el náhuatl pasó al español como “s”, “c” o “Ch”, esta última es muy común por ejemplo en el caso de palabras de origen náhuatl como: Malintzin, tlacuatzin que mudaron a Malinche o tlacuache, entre muchas otras

El cincuate es una serpiente o víbora que se retuerce como solo ella. Ese retorcimiento hacia ver en los papás de los niños inquietos un auténtico cincuate. De esta manera la palabra Chicuarote nada tiene que ver en términos semánticos con el chile. Tiene que ver con toda una historia paralela en la que el chile calma el CHINCUAL. De Chincual pasó al aumentativo en español y la palabra mudó a Chincualote pero como en castellano no se escucha bien esta terminación quedó finalmente como CHICUAROTE. El chile chicuarote es la especie de chile que se cultiva en las chinampas pero que era de mucho agrado de los campesinos de San Gregorio. Habría que decir que muy probablemente la palabra original haya sido: Tzincoalohtli, «el camino del cincoate»que castellanizada pasó a Chicuarote, en donde no existe la combinación de grande «ote» del español.

Saludos a nuestros amigos tercos como el Chicuarote de allá de San Gregorio Atlapulco.





 Coyolxauhqui, la deidad del fuego patrona Venusina de los Xochimilcas.

20 05 2019

 Coyolxauhqui, la deidad del fuego patrona Venusina de los Xochimilcas.

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Coyolxauhqui fue una deidad importante del panteón prehispánico. Era la diosa del fuego y tenía su sacerdotisa que moraba en un sitio  llamado Chantico o  Tlilan, un templo oscuro en donde se cuidaba y guardaba el fuego. En los textos del siglo XVI existe una confusión en cuanto a su nombre. Se le llama Chantico pero en realidad es Coyolxauhqui. De manera que en este pequeño ensayo al definir estas dos palabras nos revelará quien era esta diosa.

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Chantico-Coyolxauhqui

La palabra Chantico significa en lengua náhuatl “En el fuego del hogar”. En náhuatl la terminación “co” es un sufijo que se traduce como “en”, “lugar” o “sitio”. Chantico por lo tanto es un lugar, un sitio. Sin embargo en las fuentes escritas del siglo XVI se le asocia como nombre propio a una deidad femenina. En el proceso de aculturación entre los frailes europeos y los indígenas americanos la comunicación no se dio de manera fluida y correcta y el resultado fue que se le denominara de una manera errónea a objetos o fenómenos de la naturaleza. El gran fuego del hogar se encontraba en un sitio llamado el Tlilan[1], “lugar de la oscuridad” y de ahí es muy probable que los moradores tomaran el fuego para sus quehaceres  cotidianos.

Hoy en día es muy fácil obtener el fuego, basta un cerillo y carbón o una conexión de gas pero antiguamente esto no existía. Si bien se sabía cómo obtener fuego a través de la fricción de dos maderas, esto no se hacia todos los días. En Europa hasta el siglo XIX se contó con los cerillos como los que conocemos actualmente, pero en la antigüedad y concretamente en la antigua Roma, quienes cuidaban del fuego eran unas doncellas llamadas las vestales. Existen semejanzas sorprendentes entre estos personajes y Coyolxauhqui.

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Las Vestales, mujeres encargadas de cuidar el fuego del hogar

Chantico también es 9-perro, chicnahui itzcuintli. Esto es así porque en 1518 se dio un paso de Venus por el disco solar en un día 9-perro. El ave que acompaña al número nueve, de la trecena de animales alados, es el guajolote por eso también a Chantico se le asociaba con Cuaxolotl.

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9-perro, Chicnahui itzcuintli

Coyolxauhqui

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Cabeza de Coyolxauhqui encontrada a finales del siglo XIX.

La palabra Coyolxauhqui significa en náhuatl, literalmente, “la que tiene adornos de coyol”. Podría también significar “la que se dedica a elaborar adornos de coyol”

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Coyoles

Los coyoles son un fruto no comestible, que en el centro tiene una semilla muy dura y con la cual se confeccionan anillos. Antes del descubrimiento del gran monolito de Coyolxauhqui en el Templo Mayor de la Ciudad de México, el 21 de febrero de 1978, existía otra escultura que representaba a la misma deidad. Se trataba de una enorme cabeza, descubierta en 1825, detrás de la Catedral, que estaba adornada con los símbolos de los característicos coyoles que lleva en las mejillas. El arqueólogo Eduard Seler (1849-1922), la estudió y dejó entrever que por su similitud con Chantico, considerada la diosa del fuego nuevo y del hogar, podría ser la misma divinidad[2]. Henry Bigger Nicholson (1925-2007), norteamericano erudito en la cultura mesoamericana escribió todo un ensayo en donde nombra a la pieza encontrada en la capital mexicana como Chantico-Coyolxauhqui.

Coyolxauhqui era la diosa del fuego nuevo, ella llevaba la cuenta de los días, no solo de los años que debía computar cada 52 años para celebrar un fuego nuevo, sino también dos de estos periodos que hacen 104 años para computar 65 revoluciones sinódicas del planeta Venus, de 584 días cada revolución. La insignia que porta Chantico, que surge de sus espaldas llamada atlachinolli, es el símbolo de los 584 días que tardan Venus y la Tierra para alinearse con el Sol. El atlachinolli es un símbolo formado por dos bandas, una de ellas es el agua y la otra el fuego. El agua formada por un camino de caracoles, y el fuego por una mariposa al final de la banda.

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En un estudio que realicé al atlachinolli concluí que este símbolo es la representación del periodo sinódico venusino y está asociado astronómicamente a la fundación de México Tenochtitlan y a su escudo fundacional, en donde la serpiente que lleva el actual escudo nacional era en la antigüedad el atlachinolli, como lo demuestra la piedra llamada el Teocalli de la guerra sagrada, que se encuentra en el Museo Nacional de Antropología e Historia.

Los ciclos de 584 días, atlachinolli y el mito fundacional de Mexico Tenochtitlan

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Escultura del Teocalli sagrado. Se observa el escudo primigenio de la bandera de México, el águila tiene en su pico al Atlachinolli.

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Diseños del Atlachinolli

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Coyolxauhqui portando el Atlachinolli en su cabeza

La astronomía fue el soporte intelectual que dio razón de ser al proyecto de la fundación de México-Tenochtitlan. Si en aquella época hubo un lugar en la geografía de la Tierra adecuado para vivir, pero sustentado por datos astronómicos, ese lugar fue, sin duda alguna, el valle de México.

Vista en perspectiva, la fundación de México-Tenochtitlan constituyó un ambicioso proyecto que en ese entonces una comunidad humana pudiera haberse propuesto, dado que sintetizó el conocimiento que se tenía del espacio y el tiempo, tomando como punto de partida los ciclos astronómicos de Venus y la Tierra.

En ese sentido, la creación de la ciudad prehispánica fue la culminación de un proceso de búsqueda del sitio en donde se reflejara un dato importantísimo para los aztecas y los pueblos mesoamericanos: el cómputo de los 584 días, que es igual a una revolución sinódica de Venus (RSV).[3] Y ese lugar fue justamente el valle de México, donde la peregrinación azteca fundó México-Tenochtitlan, la misma que está enmarcada espacial y temporalmente por una RSV.

En dicho valle se suceden 584 días, contados a partir de un solsticio de invierno al cuarto paso del Sol por el cenit, es decir, desde una época de frío intenso hasta otra de máximo calor. Concretamente, es una franja que corre en las proximidades del paralelo 19.40º, al norte del ecuador terrestre.[4]

De Venus se consideró el ciclo de 584 días,[5] que dura su revolución sinódica; estos 584 días se contaron desde el solsticio de invierno, punto máximo del desplazamiento aparente del Sol sobre el horizonte; lo último fue localizar la región geográfica en donde se diera un paso cenital al término de una RSV. Estos tres elementos astronómicos (el ciclo de una conjunción venusina, los inicios del año a partir del solsticio de invierno para el hemisferio norte y los pasos cenitales del Sol sobre la Tierra), determinaron el tiempo y el espacio en el cual debían asentarse las tribus náhuatlacas.

El paso cenital,[6] que es la verticalidad del Sol sobre la Tierra, fue el sitio cósmico-geográfico que concretó este proyecto. Del solsticio de invierno al cuarto paso[7] cenital del Sol por el valle de México se registran puntualmente 584 días.

En la Piedra del Sol se puede inferir la existencia de un periodo de 584 días asociado a las fechas correspondientes al proceso para la fundación de México-Tenochtitlan. Esta fecha es el 26 de agosto de 1323 d.C., día 1-lluvia, año 13-carrizo, a 1300 años del inicio del ciclo de 1508 años, cuando estaba en marcha.

Los periodos sinódicos del planeta Venus se tenían sistematizados adjudicándole un valor de 584 días para cada uno de ellos. Este planeta estuvo asociado al héroe cultural de Mesoamérica llamado Quetzalcoatl.

El Templo mayor le dedicó un lugar especial al culto para esta deidad benefactora construyéndole un edificio circular desde donde se podía ver hacia el oriente la majestuosidad de los templos dedicados al colibrí izquierdo, Huitzilopochtli, y a la lluvia, Tlaloc.

Un ciclo de 52 años contiene 32 periodos de 584 días y un remanente de 292 días.

El ciclo de 52 años podía iniciar con una serie completa de 584 días, de tal forma que un día después al cómputo de uno de estos ciclos venusinos se llegaba al inicio de un año al estilo antiguo de los toltecas. Al comenzar el fuego nuevo que tenía al día 1 lluvia como su símbolo inicial se estaba en el día 26 de agosto de 1323 d.C, y 584 días después de esta fecha se daba la combinación 13-casa, que en el calendario juliano correspondía al 1 de abril de 1325.

La combinación 13-casa era el inicio del antiguo año tolteca 2-casa, fecha en la que de acuerdo a las fuentes fue se fundó la ciudad de México-Tenochtitlan.

La arqueoastronomía, según el investigador Jesús Galindo Trejo, reporta que el 9 de abril gregoriano se alinea la base arquitectónica del Templo mayor con la puesta del sol.[8]

Esa fecha gregoriana corresponde a su equivalente, juliana 1 de abril del año 1325.

Después de este largo paréntesis regresemos al monolito circular de la Coyolxauhqui, este tiene muchos de los adornos de Chantico, como se muestran en los códices prehispánicos, los coyoles en las mejillas, los símbolos del año en la nariz y en las orejas, la cabeza tapada con un atuendo de algodón y el atlachinolli, que en esta escultura está representado por el día calendárico 12-serpiente de Quetzalcoatl, el héroe cultural de América que estaba asociado al planeta Venus.

¿Y cómo se encuentra o donde se localiza  este día? La escultura presenta once serpientes claramente grabadas y una doceava que debe de estar detrás de la cabeza de Coyolxauhqui, pero que fue imposible grabarla a menos que se hubiera alargado el cuerpo de esta serpiente para poderla visualizarla en un primer plano. El día 12-serpiente es uno de los días dedicados a Quetzalcoatl porque su nombre contiene al pájaro quetzal y a la serpiente, coatl. Si se comienza a contar desde el día 1-cocodrilo, en un tonalpohualli primigenio de 260 días, se llega al día 12 como el final de 584 días, y a la serpiente como el inicio de un nuevo ciclo de 584 días. El número 12 era representado, dentro de los trece animales alados del tonalpohualli, como el pájaro quetzal.

Xochimilco, morada de Chantico-Coyolxauhqui

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Foto antigua de la Parroquia de San Bernardino de Siena

Chantico-Coyolxauhqui tenía su dualidad masculina y era Huehueteotl, el dios viejo del fuego. Era quien llevaba la cuenta solar del huehuetiliztli, periodos de 104 años, Chantico hacía lo propio computando 104 años de 365 días cada uno pero considerando que en este tiempo se completaban 65 periodos de 584 días asociados al ciclo sinódico venusino.

En Xochimilco se llevaba la cuenta de Venus y el Tlilan era el lugar para registrarla. Algunos arqueólogos han sugerido que este sitio se localizaba en donde actualmente está la parroquia de San Bernardino de Siena.

Lo enigmático del monolito redondo de la Coyolxauhqui está en descifrar por qué se la representó a esta deidad como muerta y cercenada de las extremidades y de la cabeza. Debió haber sufrido mucho esta mujer al morir de esta manera tan cruel. Para comprender este suceso final que dio muerte a esta deidad hay que tomar en cuenta una leyenda antigua que decía que cuando iba a nacer Huitzilopochtli de su madre Coatlicue, la madre de los dioses, sus hermanos las innumerables estrellas, centzun huitznahuac, y Coyolxauhqui se enojaron pues el hermano que venía no había sido concebido debidamente. Cuando nació Huitzilopochtli llegó con todas sus armas de guerra y acabó con sus hermanos y a su hermana Coyolxauhqui la desmembró y mutilo aventándola al universo. Huitzilopochtli era el Sol, sus hermanos las estrellas y Coyolxauhqui una representación venusina.

Sincretismo en la fiesta de Xaltocan asociada Coyolxauhqui.

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Virgen de los Dolores

Xaltocan es un barrio perteneciente a la comunidad originaria de Xochimilco. Su fiesta es movible pues se coloca en función del solsticio de invierno y a las lunaciones. Está asociada al carnaval y por ende a la Semana Santa. Pero curiosamente en esta fiesta se venera a la bandera mexicana la cual se pasea por los alrededores de este barrio en el marco de una ritualidad bien establecida. Lo interesante del caso es su asociación con la celebración oficial en México del Día de la Bandera, el 24 de febrero.

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La Bandera de México

En la fiesta de Xaltocan la imagen católica a la que se rinde culto es la Virgen de los Dolores, la Dolorosa, quien en la historia cristiana representa a la Virgen María, madre de Cristo, que sufre por la muerte de su hijo[9]. Su festividad en el mundo católico se da en el viernes de Dolores, el 15 de septiembre, fechas que no fueron escogidas para el culto a la Virgen de Xaltocan. Los indígenas xochimilcas eligieron más bien el 24 de febrero gregoriano, fecha en la que las paredes norte y sur de la base del Tlilan en donde se erigió el templo de San Bernardino de Siena, se alineaban con el Sol al amanecer[10], en mi opinión corresponde a la fecha en  la que iniciaban los fuegos nuevos de una serie de 1508 años[11]. La Dolorosa no es sino la imagen sincrética de Chantico-Coyolxauhqui, personaje femenino que representó el dolor humano al haber muerto de una manera  desgarradora porque fue cercenada en sus extremidades[12].

Arqueoastronomía en el culto a Coyolxauhqui-Chantico en Xochimilco

Chantico fue la deidad femenina de los fuegos nuevos, se le rendía culto en el Tlilan, también llamado Chantico, un lugar oscuro que se encontraba en el centro de Xochimilco en donde actualmente se asienta la parroquia de San Bernardino de Siena. Estudios realizados por Tichy y Sprajt, dos arqueoastrónomos que midieron una infinidad de puntos estratégicos en donde se ubicaron asentamientos humanos importantes del valle de México dan cuenta que el Templo Franciscano de San Bernardino de Siena está construido bajo una traza que se alinea en sus lados norte y sur con la salida del sol un 24 de febrero gregoriano. Esta fecha es significativa pues corresponde a la misma fecha astronómica que se dio el 27 de febrero anterior a la era cristiana, fecha en la cual iniciaron los fuegos nuevos de una serie de 29 de ellos que hacen un total de 550420 días.

Los pueblos de Xochimilco llevaban el cómputo de los años y de los fuegos nuevos a partir por lo menos del año anterior a la era cristiana. La erupción del volcán Xihtle que se dio por esas épocas los hizo desplazarse hacia el norte del valle de México pero tenían en la memoria que un día regresarían cosa que hicieron 1300 años después, siendo ellos los primeros de 8 tribus que repoblaron la cuenca de México ubicándose en donde actualmente siguen desarrollándose..

 

Tradición oral.

Un cuento de mis abuelos: Mi abuelo y mi abuela por parte de mi mamá se llamaban Sebastián Cortés y mi abuela Salomé Anzures. Ellos nos contaban desde pequeños una historia que en síntesis decía que había una señora casada que en las noches se quitaba los pies y los dejaba en el fogón sobre un tlecuil, o brasero. Se iba volando y regresaba más tarde para recobrar sus extremidades. Un día su esposo se dio cuenta de ello y le escondió sus pies. Ella muy enojada le pidió a su esposo que le regresaran sus pies. Después de tantos ruegos se los devolvió con la promesa de que ya no volvería a hacer eso. Fin del relato. ¿Sería acaso un relato asociado Coyolxauhqui?. Mis abuelos vivieron siempre en el centro de Xochimilco, mi abuela era del barrio de los sabios Chililicos y mi abuelo era del Barrio de San Cristóbal. Al casarse se asentaron en el barrio de San Juan, en donde también tenían familiares. Eran unos auténticos chinampatecas pues hacían su vida en las chinampas sembrando para la subsistencia familiar. Hablaban de la mictancihuatl, así en lengua náhuatl, la señora de la región de los muertos, Coyolxauhqui bien podría ser la señora de la región de los muertos haciendo referencia a la imagen visual del monolito encontrado en el centro de la ciudad de México.

Raúl González Cortés, 20 de mayo de 2019.

[1] Esta observación fue anotada por el fraile Diego duran en el siglo XVI, mencionada por Seler a principios del siglo XX y vuelta a mencionar en 1984 por el historiador Xochimilca José Farias Galindo.

[2] “Hay indicios para suponer que la naturaleza de Coyolxauhqui, hermana de Hitzilopochtli, es bastante afín a la diosa de Xochimilco” Eduard Seler. Refiriéndose a Chantico como la diosa de Xochimilco. Pag 225, Eduard Seler, Comentarios al códice Borgia, tomo II. FCE, El texto original data de 1906 y fue publicado por el FCE en 1963.

[3] Como ya se ha dicho, el planeta Venus estuvo asociado al héroe cultural de América, Quetzalcoatl, dios que después de ser expulsado por su pueblo al que tanto amó se inmoló convirtiéndose en la estrella de la mañana.

[4] Actualmente, el paralelo 19.40º corre de Veracruz, en el golfo de México, hasta Colima, en el océano Pacífico. La Ciudad de México se ubica en el tercio de la distancia recorrida por esta línea imaginaria que atraviesa una parte de superficie territorial de la República mexicana, de oriente a poniente. Este paralelo tiene la particularidad de ser el espacio en donde el Sol cenital concluye su desplazamiento a lo largo de 584 días, a partir del solsticio de invierno, que se registra el 22 de diciembre en el hemisferio norte. El inicio de estos 584 días, desde una posición cenital del Sol, se presenta en el trópico de Capricornio, que está en el hemisferio sur, durante el solsticio de verano. En las costas del Pacífico corresponde a la zona del desierto de Atacama, en Chile, lugar en donde se han localizado geoglifos asociados a la cultura Nazca, en Perú.

[5] El hecho astronómico de computar los ciclos sinódicos de Venus es en sí un verdadero prodigio de la evolución intelectual de nuestros antepasados, ya que para ello fue necesario observar, durante consecutivos amaneceres y atardeceres, la estrella que tanto les llamaba la atención. Si las condiciones meteorológicas lo permitían podían anotar en qué momento Venus regresaba a su posición inicial. Darse cuenta de que aquella estrella era un planeta requirió de paciencia, pero, sobre todo, de meticulosa observación del movimiento de los astros. Y el asombro se magnifica si a esto le agregamos que también sabían en qué momento se daban los tránsitos de Venus por el disco solar.

[6] El cenit que se produce mientras se presenta el solsticio de invierno en el hemisferio norte, se ubica exactamente al sur del ecuador, en el trópico de Capricornio. Si quienes llevaron a cabo la hazaña de localizar el paralelo cenital, en donde se suceden 584 días a partir del solsticio de invierno, iban “persiguiendo al Sol” en sus momentos cenitales, podemos deducir que la “carrera” comenzó de sur a norte, partiendo de las costas sudamericanas. En este hemisferio se estaba en el solsticio de verano. Estos “cazadores” del astro rey determinaron a lo largo de algunos años el punto exacto por donde cruzan los trópicos de Capricornio y Cáncer, al sur y al norte del ecuador. Para localizar el punto cenital por donde se sucedían 584 días, a partir del solsticio de invierno para el hemisferio norte, sólo bastó descansar un año después de la carrera de sur a norte del trópico de Capricornio al de Cáncer, y después alcanzar de nuevo al Sol por 37 o 38 días en sus momentos cenitales, pero ahora de norte a sur. Este recorrido de norte a sur es quizá lo que los antiguos mexicanos recordaban en sus crónicas acerca de la peregrinación que los llevó hasta el valle de México.

[7] El cuarto paso es uno de los nombres esotéricos de Quetzalcoatl, que en nahuatl antiguo se decía nacxit. Ese cuarto paso puede refirse al cuarto paso cenital del Sol, a partir del solsticio de invierno, observado desde el paralelo que cruza el valle de México. Durante esta secuencia han transcurrido 584 días, que corresponde al ciclo sinódico venusino.

[8] Galindo Trejo, Jesús, “Entre el ritual y el calendario. Alineación solar del Templo Mayor de Tenochtitlan”, en Arqueología Mexicana, Calendarios prehispánicos, México, Instituto Nacional de Antropología e Historia, enero-febrero 2000; pp. 26-29.

[9] El historiador xochimilca José Farías Galindo apunta en su libro “Xochimilco”: “Nuestra Señora de los Dolores, la patrona del barrio, (de Xaltocan), y en sí de Xochimilco, se le hace una fiesta de quince días, antes del martes de Carnaval”

[10] “En la época moderna, en 1991 el geógrafo alemán Frank Tichy (1991) midió la orientación de la parroquia de San Bernardino, y encontró que su eje se dirigía a 11°  hacia el sur. Luego el arqueo astrónomo esloveño Sprajt, calculó las fechas de las salidas del Sol, atrás de la Iglesia, y determinó que el 24 de febrero era el primer alineamiento con el astro…” Revista NOSOTROS, No. 71, pag. 19. El altar de la Iglesia de San Bernardino de Siena y su relación con el volcán Iztaccíhuatl, por Juan Rafael Zimbrón Romero.

[11] El 24 de febrero gregoriano corresponde al 27 de febrero del año anterior de la era cristiana. Estas fechas son en términos astronómicos en relación a las salidas del Sol al amanecer las mismas. En esa fecha comenzó el primer fuego nuevo de una serie de 29 de ellos. Cada fuego nuevo contiene 52 periodos de 365 días. Este dato abona para sustentar la tesis del origen del sistema calendárico mesoamericano expuesto en el libro: “1508, los fuegos del tiempo”. Esta fecha 24 de febrero contemporánea no corresponde, como escribe el Dr. Rafael Zimbrón, al inicio de los días nemontemi. Mi propuesta es que corresponde al primer día del inicio del primer año del primer fuego nuevo ocurrido el 27 de febrero del año anterior a la era cristiana. Los nemontemi anteriores se dieron el 22,23,24,25 y 26 de febrero de ese mismo año. En el año 2018 los nemontemi se dieron el 18, 19, 20, 21 y 22 de octubre. Los inicios de años se van recorriendo hacia atrás conforme pasa el tiempo pues los antiguos mexicanos no tenían bisiesto y sus años eran de 365 días.

[12] El historiador Joaquín Praxedis Quesada propone en un ensayo titulado “Cihuacoatl, diosa tutelar de Xochimilco” que esta deidad fue suplantada por la Virgen de los Dolores. En este artículo se lee que Cihuacoatl es Tonantzin e ilustra el texto con una imagen de la Coaticue.

Al respecto hay que decir que en diversos textos del siglo XVI hay una confusión en relación a deidades prehispánicas. En particular a las deidades femeninas asociadas a serpientes y muerte tenemos las siguientes denominaciones que no representan siempre la misma cosa. Estas son: Cihuacoatl, Chicomecoatl, Mictlancihuatl, Coatlicue,  Coyolxauhqui y Chantico.

Cihuacoatl es la mujer serpiente.

Chicomecoatl es siete serpiente y es la diosa de los mantenimientos.

Mictlancihuatl es  la señora de la región de los muertos.

Coatlicue es la madre de los astros, la señora de faldas de serpiente, de los dioses, nuestra madre Tonantzin. Coyolxauhqui es la que se dedica a elaborar joyas de oro y plata utilizando los coyoles.

Chantico es un lugar confundido con una deidad. Según este análisis Cihuacoatl, Coatlicue y Tonantzin son la misma deidad. Asimismo Chantico y Coyolxauhqui son semejantes y corresponden a representaciones de Venus. Mictlancihuatl está más cerca de Coyolxauhqui por la representación escultórica del monolito circular del centro de México que tiene la imagen grabada de la muerte.





El calendario tonalpohualli 2019

1 01 2019

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El calendario moderno

1 01 2019
1 gregorio XIII, aries

Gregorio XII, moneda de la época.

La fijación del 1 de enero como inicio del año

Fue hasta el 153 a.C. cuando se cambió el inicio del año, del 1 de marzo al 1 de enero, fecha ésta última en la que eran nombrados anualmente los cónsules romanos. En enero también los romanos veneraban a Jano, hijo de Saturno, el dios del tiempo. Jano tenía dos rostros: una cara miraba hacia el pasado y otra hacia el futuro. En el mes de enero los romanos realizaban las fiestas saturnales para celebrar el inicio del año y de los tiempos.

 

La Reforma juliana.

Por aquellas épocas el calendario tenía 12 meses como hoy los conocemos, solo que febrero contaba con 30 días al igual que julio y agosto llamados antiguamente quintilis y sextilis.

En el 47 a.C.[1] el emperador y “pontífice máximo” Julio César, por sugerencia de Sosígenes, sabio astrónomo greco-egipcio, aumentó un “año” de 445 días a la secuencia natural.

¿Por qué razón Sosígenes aconsejó así al emperador romano? Mi explicación es la siguiente. En principio, Sosígenes agregó 365 días como resultado de haberse concretado un ciclo sótico, de 1460 años, con el fin de llegar al año de tipo juliano, de 365.25 días, que no es el valor del año real o trópico.

Al siguiente periodo de 365 años, también de 365 días cada uno, se debía añadir 80 días más para completar el cómputo del año trópico. Si la reforma se realizó el 40 a.C., para el 325 d.C. se habían concretado los primeros 365 años, y a esta cantidad se debía aumentar al menos 91 días, en el esquema del ciclo sótico. Sin embargo, para llegar al cómputo del año trópico debían anularse once días. De tal manera que se restaron once días a los 91, y quedaron 80, que sumados a los 365, dio un total de 445 días.

Se puede decir, en términos coloquiales, que Sosígenes “mató dos pájaros de un solo tiro”, ya que, por un lado, al agregar 445 días sellaba el fin de un periodo sótico, de 1461 años, de 365 días cada uno; y, por otro, se anticipaba al cómputo del año trópico, añadiendo 80 días, y no 91, al primer periodo de 365 años, contados a partir de la puesta en marcha de la Reforma juliana, en el 40 a.C. hasta el año 325 d.C., en que se celebraría el Concilio de Nicea.

En mi opinión, aquellos ochenta días no se agregaron de golpe al final del mes de febrero, sino que fueron dosificándose a la manera juliana, a partir del comienzo de la era cristiana. Esto quiere decir que los años que van del 47 a.C. hasta el inicio de la era cristiana no tuvieron bisiesto, o sea fueron años de 365 días cada uno. Según registra la historia, el bisiesto se aplicó como una novedad durante el inicio de la era cristiana, lo que explicaría la causa por la que en el Concilio de Nicea se cambió la fecha del equinoccio de primavera del 25 de marzo al 21 de marzo.

En conclusión, la Reforma juliana consistió básicamente en dos cosas: una que tenía que ver con armonizar el ciclo sótico, de origen egipcio, y otra que consistió en arreglar el año a un esquema solar que se acercara al cómputo del año real o trópico. A fin de cumplir la primera parte se agregó al calendario 445 días y se pasó al esquema novedoso de añadir un día cada cuatro años para hacer del año un periodo de 365.25 días, y no de 365 días a la manera griega y egipcia.

Según algunas fuentes bibliográficas recientes, en esa época fue muy difícil establecer esta reforma, por eso es que el pueblo llamó al momento en que se dio esta cambio como “el año de la confusión”.

 

 

 

 

 

 

 

La reforma de Octavio Cesar Augusto

En los alrededores del año 8 d.C. el emperador César Augusto, sobrino de Julio César, restableció, casi cincuenta años después, el calendario de su tío. Según cuenta la historia, el senado le agradeció este gesto y en su honor se cambió el nombre del mes quintilis al de julio, y el de sextilis al de augusto, y ambos pasaron a tener una duración de 31 días. Los primeros ocho años de la era cristiana fueron, por lo tanto, los momentos en que se aplicó ya de manera fija el valor de 29 días al mes de febrero, en los años múltiplos de cuatro, y hasta el año 325, cuando se celebró el Concilio de Nicea, habían transcurrido 80 bisiestos.

Es muy probable que el mencionado concilio, llevado a cabo en el 325 d.C., sea parte de una secuencia, contada a partir del año 40 a.C., y que incluye los primeros 365 años de la Reforma juliana.

Los años anteriores a la era cristiana, que comprenden 47 periodos, de 365 días cada uno, no tuvieron bisiesto. Así se llega al cómputo de 1508 años, cifra clave para obtener el año trópico.

A los pocos años de su decisión de cambiar el calendario, Julio César fue asesinado y Roma quedó en total caos, de modo que la reforma se debió de haber puesto en marcha desorganizadamente. Quizá los encargados de llevarla a cabo no entendieron las instrucciones, y no fue sino hasta la llegada de César Augusto al trono cuando se restableció el calendario al estilo juliano.

Es posible que para los antiguos romanos no pasara inadvertida la fecha del fin del ciclo de 1508 años, ya que Sosígenes, como astrónomo que era, debía de tener pleno conocimiento de los grandes ciclos cronológicos. Esta fecha debió de haber sido el 27 de febrero del año bisiesto anterior a la era cristiana. Era un día viernes, dedicado a Venus.

 

El Concilio de Nicea

Después de la muerte de Cristo, por parte de judíos y romanos, la recién fundada iglesia Católica se vio en la necesidad de acordar, entre otras cosas, la fijación para la fecha de la Pascua florida o de Resurrección. En esa época, inicios del siglo IV de la era cristiana, existían dos iglesias bien definidas, la de Oriente y la de Occidente; la primera estaba representada por la iglesia Griega, actualmente ortodoxa, y la segunda por la Romana, actualmente católica, y ambas diferían en la fecha en la cual debían celebrar el mencionado rito.[2]

Precisamente, para unificar criterios, se realizó en el año 325 d.C. el Concilio de Nicea, donde se desplazó el equinoccio de primavera[3] del 25 de marzo[4] al 21 de marzo. También se determinó la festividad de la Pascua de Resurrección mediante la siguiente regla: la fecha debía corresponder al domingo posterior a la luna llena que aconteciera después del equinoccio de primavera.

 

 

 

 

 

Dionisio el Exiguo, Beda el Venerable y el inicio de la era cristiana

Corría el año 776 a.C., después de la primera Olimpiada, según los griegos, o el 754 a.C., después de la fundación de Roma, según los romanos, cuando un personaje, irrumpe en el tiempo y es el parteaguas de las cronologías occidentales. Su nombre, Jesús, hijo de María y de José, un matrimonio humilde que llevaría en su seno la figura que revolucionaría la manera de actuar de los seres humanos, al menos de una buena parte de ellos.

En el año 531 d.C., después de más de quinientos años del nacimiento de Jesús, Dionisio el Exiguo, un monje escita de origen armenio, determinó que los años tenían que contarse precisamente a partir de ese gran acontecimiento. Para tal cómputo se auxilió del ciclo de 532 años, conocido como el ciclo dionisiaco, que equivale a 28 ciclos metónicos, de 19 años cada uno.

Dionisio el Exiguo estableció que Cristo había nacido un 25 de diciembre.

Este célebre monje debió de saber acerca de la Reforma juliana y del Concilio de Nicea, sin embargo, tomó el 25 de marzo como el día de la Pascua de Resurrección de Cristo, y, por lo tanto, como referente para establecer el año de su nacimiento, pues se sabía que cuando murió estaba entrando a los 33 años.

Con este antecedente, Dionisio el Exiguo pudo datar históricamente la era cristiana. Posteriormente, en el siglo XVI, con la Corrección gregoriana, la fecha central del equinoccio de primavera volvió a ser el 21 de marzo. No es sino hasta la llegada, en el siglo VIII d.C., de san Beda el Venerable, anglosajón benedictino, poeta, historiador y teólogo, cuando se pone punto final a la discusión sobre el inicio de la era cristiana. Este estudioso de la astronomía y de las cronologías determinó que el año 1 d.C. corresponde a la fecha del inicio de la era cristiana, y el 1 de enero es el inicio del año, a diferencia de Dionisio el Exiguo, para quien el año comenzaba el 25 de diciembre. Es a partir de san Beda el Venerable, doctor de la iglesia Católica, como se empieza a datar la era cristiana a partir del 1 de enero del año 1.

 

La Reforma gregoriana

Casi 1300 años después del Concilio de Nicea dos grandes personajes de la época, Aloisius Lilius, distinguido profesor de medicina, quien también era físico y astrónomo italiano, y Chistopher Clavius, astrónomo y matemático jesuita alemán, quien era una autoridad de relojes de Sol, convencen al papa Gregorio XIII para que realice una nueva reforma al calendario, que sería la última pues con ella éste quedó estructurado tal como actualmente lo conocemos.

La Reforma gregoriana restituye artificialmente la fecha exacta para el equinoccio de primavera, el 21 de marzo, que por efectos del movimiento de precesión de la Tierra se había adelantado diez días a la fecha real, o sea el 11 de marzo; y, por otra parte, confirma también al 1 de enero como el inicio de los años de la era cristiana, a partir de la fecha dada para el nacimiento de Cristo.

Si bien el 24 de febrero de 1582 se reunieron Lilius y Clavius con el mencionado papa romano, no fue sino hasta el 4 de octubre de ese año que se anunció oficialmente la Reforma gregoriana, la misma que entró en vigencia al día siguiente. Por lo tanto, después del 4 de octubre de 1582 no siguió el 5 de octubre, sino el 15 de octubre del mismo año.

Esta corrección eliminó artificialmente diez días al calendario juliano, para que así el equinoccio de primavera volviera a caer el 21 de marzo, y no el 11 de marzo, y también para tener armonizado este calendario con el año trópico.[5]

Para la iglesia Católica el cómputo para el año trópico había concluido y dejó las instrucciones para que el equinoccio de primavera siempre se mantuviera en los márgenes del 21 de marzo, y que cada 400 años se eliminaran tres días. Cada cien años debía suprimirse un día bisiesto, excepto en aquellos años que fueran múltiplos de 400. Si se aplica esta regla, los años 1600 y 2000 sí fueron bisiestos, pero no lo fueron 1700, 1800 y 1900. La Reforma gregoriana pudo computar el año trópico a la cifra de 365.2425 días, un aproximado al dato contemporáneo de 365.2422 días.

[1] Existe disparidad en cuanto a la fecha en la que se realizó esta reforma, y por eso diversas fuentes no se ponen de acuerdo y mencionan que dicha reforma se llevó a cabo un año antes o un año después. Aún más, algunas fuentes señalan que no fue sino hasta el 40 a.C. que se concretó su puesta en marcha. Esta incertidumbre acerca de un hecho que debió de haber tenido fuertes repercusiones en el imaginario colectivo de entonces se comprende porque en ese periodo, gobernado por Julio César, se sucedieron violentos sucesos que culminaron con el asesinato de este personaje histórico, el cual sería reivindicado años después por su sobrino, César Augusto, en los inicios de la era cristiana. Quizá ésa sea la razón de peso por la cual se dispara el dato acerca de la Reforma juliana, cosa que al mismo César Augusto le preocupó, por eso en su momento restableció en cierto sentido el deseo de su tío, arreglar el calendario a un esquema de tipo solar.

Algunas fuentes mencionan que la Reforma juliana se realizó en el 40 a.C., y el 47± 1 a.C. solo fue la fecha en la que Julio César tuvo el encuentro con Cleopatra y Sosígenes.

 

 

[2] La iglesia Griega al parecer no aceptó la Reforma juliana al calendario y siguió llevando la cuenta de los años en periodos de 365 días cada uno, al estilo griego. De manera que al cabo de algunos años las fechas ya no coincidían entre griegos y romanos, porque éstos últimos incluían el bisiesto. En el Concilio de Nicea la iglesia Griega estaba desfasada por 80 días con relación a la cuenta juliana, lo que producía una disparidad en las fechas, pues al parecer un mismo día estuvo datado como 20 de mayo y 1 de marzo. Considero que el 20 de mayo está asociado a la secuencia griega, y el 1 de marzo a la juliana. En este sentido, resulta significativo el hecho de que se tenga registrado el 20 de mayo como la fecha en la que se realizó el Concilio de Nicea, y no el 1 de marzo, fecha anterior y próxima al 21 de marzo, momento en que se tenía que corroborar el equinoccio de primavera.

¿Por qué se tomaría la fecha griega para datar el Concilio de Nicea? Desde mi punto de vista, la iglesia Griega tuvo una gran influencia dentro de la ritualidad de la iglesia Romana. Y cómo no iba a ser así si el libro sagrado de la religión judeo-cristiana, la Biblia, estaba escrito en griego. Pero una razón de mayor peso lo representa el hecho de que la iglesia cristiana fue restituida por Constantino, quien tomó el poder del imperio de Roma, que estaba en decadencia, y desplazó su centro hacia Bizancio, una antigua ciudad fundada por los griegos cientos de años antes de la era cristiana. Este emperador romano cambió el nombre de Bizancio por el de Constantinopla, ciudad situada en la actual Turquía, donde estaba la antigua ciudad de Nicea, hoy llamada Iznik. Con esta acción Constantino trató de unificar las iglesias de Oriente y de Occidente, y Constantinopla se convirtió en la nueva capital del cristianismo hasta su caída por parte de los otomanos.

Los años previos al Concilio de Nicea fueron de una gran efervescencia religiosa, y de esta época son san Agustín, doctor de la iglesia Católica y uno de los primeros teóricos del tiempo, y Gregorio Magno, el primer papa de nombre Gregorio en el cual se inspiraría el papa Gregorio XIII, el autor de la Reforma gregoriana, casi 1260 años después del referido cónclave.

[3] En este punto hay que notar que del 1 de enero al 21 de marzo hay 80 días. Y si el 1 de enero del inicio de la Reforma juliana correspondía al equinoccio de primavera, esto quiere decir que durante el Concilio de Nicea se restableció la fecha del equinoccio en la fecha original en la cual se celebraba dicho acontecimiento astronómico solar.

[4] Del amanecer al mediodía del 31 de marzo del año 1 se observó una conjunción inferior venusina. Al llegar al atardecer del sábado 21 de marzo del año 33 se volvió a dar otra conjunción. Para el año del Concilio de Nicea, en el 325 d.C., la primavera cayó domingo 21 de marzo, y no el 25 como lo marcaba la tradición. El recuerdo de aquella conjunción del año 33 asociada a la resurrección de Jesucristo fijó el equinoccio de primavera el 21 de marzo. Resulta reveladora la discrepancia calendárica entre el sábado, día dedicado a Saturno, o Cronos, y el domingo, día consagrado al Sol, para la fecha de descanso entre judíos y cristianos. Pero esto se explica porque esos días están referidos a los años 33 de la edad de Cristo y 325 del Concilio de Nicea, respectivamente. El pueblo judío tomó como referencia el año 33, y por tal motivo hicieron del sábado su día de descanso; y los cristianos de los inicios de la iglesia Romana hicieron lo propio con el domingo, día que recuerda la resurrección de Cristo.

[5] La diferencia con el año trópico hasta aquella época no era de diez días, sino de trece. Surge, entonces, la pregunta, ¿a dónde fueron a parar los tres días restantes? Estos tres días no se consideraron porque no se tomó en cuenta la fecha del inicio del calendario juliano, en el 40 o el 47 a.C., sino que se estimó como referencia el año 325 d.C., cuando se realizó el Concilio de Nicea, donde se fijó el 21 de marzo como la fecha para la Pascua. Esta festividad, importantísima para la ritualidad cristiana, se arregló, pues, artificialmente, porque el domingo más cercano al equinoccio de primavera estaba precisamente el 21 de marzo. Por lo tanto, el equinoccio de primavera fue el punto referencial para realizar la corrección gregoriana. Del año 325 d.C. hasta el año 1582, fecha de la Reforma gregoriana, existieron casi 1260 años, periodo en el cual la duración del año juliano se adelanta por casi diez días al año trópico.

 





Nahui ollin.

26 12 2018

Nahui ollin.

15 quinto sol copia

Nahui ollin significa 4- movimiento y es decimoséptimo día de la veintena prehispánica. Siguiendo la secuencia original que parte del 1-cocodrilo se llega a esta combinación a los diecisiete días.

Este símbolo está asociado a la designación de una era cosmogónica, la que se originó en Teotihuacan en los alrededores de la era cristiana. La inauguraron los Toltecas y estaba vigente cuando llegó Colón a estas tierras a finales del siglo XVI.

Si los años en esta era de los Toltecas comenzaban en la combinación 13-carrizo resulta muy interesante y revelador el hecho de que al final de 1461 años de 365 días la combinación final haya sido nahui-ollin. Un periodo de 1461 años de 365 días representa al ciclo Sótico computado por los antiguos egipcios, Sotis era la estrella sirio cuyo símbolo era un perro.

El nahui ollin estuvo representado por una especie de 4 aspas parecidas a las de un molino de viento. En la Piedra del sol se le ve con el centro de Tonatiuh, y en cada aspa una era cosmogónica.





SINCRETISMO VENUSINO

22 12 2018

20 de mayo. Es el día de la festividad del pueblo de Xochimilco dedicado a San Bernardino de Siena. Este santo en cuestión es el santo de las pandemias. Vivió en el siglo XIV y parte del siglo siguiente. Se encargó de cuidar a los enfermos de la peste que azotaba a Europa por esas épocas. Fue el inventor de los hospitales, casas que el buscaba para que ahí se curaran los enfermos. Las casas eran pintadas de blanco y solía poner en las paredes de estas construcciones las iniciales de Jesucristo. IHS o JHS. Estas iniciales son las que caracterizan a la orden de los franciscanos, la agrupación religiosa que emulaba con mucha dedicación la práctica de humildad de Cristo. Tres personajes importantes aglutina esta fecha: Jesucristo, 24 de diciembre, San Francisco de Asís, 4 de octubre y San Bernardino de Siena, 20 de mayo. Estas tres fechas estan separadas por 584 días, el ciclo sinódico de Venus. Coincidencias o milagro.

 

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San Francisco de Asís, 4 de octubre.

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San Bernardino de Siena, 20 de mayo, festividad del pueblo de Xochimilco.

 

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Las 9 posadas mexicanas, concluyen el 24 de diciembre.

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La cena de navidad en la noche buena del 24 de diciembre

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Chantico-Coyolxauhqui, deidad venusina venerada en Xochimilco en su templo que estaba en donde está ahora la Iglesia de San Bernardino de Siena. Era una deidad venusina y no precisamente  Lunar. De sus orejeras cuelgan los símbolos de las serpientes de fuego representaciones del ciclo solar de 1508 años, de 29 fuegos nuevos. Los fuegos nuevos tienen una duración de 52 años y dos de ellos hacen posible acoplar los ciclos de venus ya que en 104 años hay 65 ciclos venusinos.